Chile
Los supermercados reabrieron y en las calles los chilenos continúan las labores de limpieza, pese a que dos poderosos sismos revivieron el terror en la zona más afectada por el terremoto y tsunami que asolaron Chile. Las nuevas réplicas, que no serán las últimas, coincidieron con la visita del jefe de la ONU, Ban Ki-moon, quien comprometió 10 millones de dólares de ayuda a su llegada.
Dos fuertes réplicas, una de magnitud 6.6 y otra de 6.0 sacudieron ayer Concepción, causando escenas de pánico y caída de material de edificios, constataron periodistas de la AFP. En total, Concepción -segunda ciudad de Chile 500 km al sur de Santiago- tuvo seis réplicas en menos de tres horas la mañana de ayer, cuando los pobladores estaban refugiados en sus casas por el draconiano toque de queda ordenado desde el fin de semana pasado, extendido las últimas tres noches a 18 horas por los saqueos y pillajes de los primeros días.
Visita de Ki-moon
El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, llegó ayer a la capital chilena.
"Las Naciones Unidas envían 10 millones de dólares del Fondo de Respuesta de Emergencia Central, en una transferencia en efectivo al gobierno", dijo en rueda de prensa en el Palacio de gobierno junto a la presidenta Michelle Bachelet. La ONU "va a acompañar a Chile en la emergencia, acompañando técnica y financieramente la reconstrucción", dijo Bachelet. El secretario destacó la colaboración de Chile en el sismo de enero en Haití, señalando que los dos terremotos "nos brindan lecciones porque tenemos que estar preparados con una estructura para prevenir estas catástrofes, reducir los riesgos y trabajar en conjunto".
Destituciones y arrestos
Entretanto, la Marina chilena destituyó a Mariano Rojas, director del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico (SHOA), cuestionado por no entregar información clara y precisa del devastador tsunami que siguió al terremoto del sábado pasado. Ayer en Concepción las personas siguieron montando guardia en las puertas de sus casas y haciendo fogatas en previsión de saqueos, aunque el desplazamiento desde mediados de la semana de 14,000 soldados ha normalizado la situación del orden público.
Aún así, entre la noche del jueves y la mañana del viernes, 327 personas fueron arrestadas en las zonas afectadas, 216 de ellas por violar el toque de queda, según un balance del subsecretario Rosende.
Fuerzas militares mantienen un férreo resguardo de la ciudad y continúa el reparto de víveres, que se realiza de forma ordenada casa por casa. Adicionalmente, comedores reparten comida caliente a la población. En las zonas costeras, buzos y perros de rescate continúan buscando los cadáveres que comenzó a expulsar el mar. En las poblaciones costeras es donde hay más desaparecidos, probablemente arrastrados por el mar, como señaló el canciller Mariano Fernández, que definió la tragedia como "un terremoto bíblico".