Israel
Calificado de "escupitajo" por un prestigioso editorialista israelí y de "insulto" por la Liga Árabe, el anuncio de la construcción de 1,600 viviendas israelíes en Jerusalén Este, la parte árabe de la ciudad, fue duramente condenado tanto dentro como fuera de Israel.
El anuncio de ese nuevo impulso a la colonización, el tema más candente del conflicto entre israelíes y palestinos, tuvo lugar en plena visita del vicepresidente norteamericano Joe Biden, luego de que Estados Unidos lograra convencer a los palestinos de iniciar negociaciones indirectas con Israel.
Por su parte, el diario de izquierda Haaretz dijo que la respuesta de Biden al anuncio del gobierno de Benjamín Netanyahu era una "cachetada que resuena en todo el mundo".
"La decisión del gobierno israelí (...) socava esta confianza, la confianza que necesitamos ahora para comenzar y tener negociaciones fructíferas", afirmó ayer Biden junto al presidente palestino Mahmud Abas.
En el mismo sentido se pronunció el ministro de Defensa israelí, el laborista Ehud Barak, que expresó su "cólera" por "un anuncio superfluo que perturba las negociaciones de paz con los palestinos".
El secretario general de la Liga Árabe, Amr Mussa, dijo en El Cairo, poco antes de una reunión de la organización, que se trataba de un "insulto" que "ningún árabe puede aceptar".
Los árabes darán "una respuesta clara", afirmó el primer ministro de Qatar, Hamad Ben Jassem al Thani.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se sumó a las críticas.
En el mismo sentido se pronunciaron Alemania, que consideró la decisión "inaceptable a la vista del reinicio de negociaciones indirectas", y Francia, que la calificó de "totalmente inoportuna" e "ilegal". Israel ofreció disculpas por interferir con la visita de Biden, pero dejó en claro que el gobierno no piensa dar marcha atrás.