México
Estados Unidos autorizó la salida de los familiares de sus empleados en zonas mexicanas fronterizas tras el asesinato de tres personas vinculadas a su consulado en Ciudad Juárez (norte) en un fin de semana que se saldó con la muerte de unas 65 personas en México.
Una pareja de estadounidenses fue baleada dentro de su automóvil cerca del puente internacional Santa Fe, que vincula a Ciudad Juárez con El Paso, Texas, dijo un portavoz de la procuraduría del estado de Chihuahua. Su bebé de un año fue hallado ileso en el asiento trasero.
La funcionaria consular estadounidense, Lesley A. Enríquez, y su esposo, Arthur H. Redelf, fueron identificados por Robert Cason, padrastro de Redelf. El esposo de otra funcionaria estadounidense murió en otro hecho.
El presidente Barack Obama "está profundamente entristecido y ultrajado por la noticia del brutal asesinato de tres personas", dijo un portavoz del consejo de seguridad nacional en un comunicado.
Reacción
Este hecho y el clima de violencia que se vive en gran parte de la frontera norte de México condujo al Departamento de Estado a autorizar que los funcionarios de los consulados de Tijuana, Nogales, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Monterrey y Matamoros envíen a sus familiares a su país.
"Los carteles de droga y criminales asociados han tomado violentas represalias contra las personas que hablan en contra de ellos o quienes son consideradas como una amenaza para estas organizaciones", dijo el Departamento de Estado en un comunicado.
Por sus parte, el presidente mexicano Felipe Calderón emitió una declaración en la que expresa su "indignación y condena" ante estos hechos mientras que la Cancillería se comprometió a que se "trabajará con determinación", en contacto con autoridades estadounidenses, para "llevar ante la justicia a los responsables".