Estados Unidos
Cuando el presidente Barack Obama vuele a Praga para firmar el nuevo tratado Start con Rusia, estar谩 culminando la aspiraci贸n incumplida de Clinton.
Nueve a帽os despu茅s de que Clinton dejara la presidencia, Obama en cierto sentido ha recogido la estafeta de su predecesor dem贸crata.
Si bien son presidentes muy diferentes y ni siquiera allegados en lo personal, al menos algunos puntos de la agenda inconclusa del gobierno de Clinton se han abierto camino hacia los primeros lugares de la lista de prioridades de Obama.
Y puede decirse que el presidente n煤mero 44 est谩 aprovechando el trabajo y los reveses del presidente n煤mero 42.
El tratado que ser谩 firmado esta semana y el remozamiento del sistema de seguro m茅dico, promulgado el mes pasado, representan los ejemplos m谩s evidentes. Pero Obama tambi茅n presion贸 para que fuera aprobado un paquete de est铆mulo financiero el a帽o pasado, cosa que Clinton trat贸 en vano durante su primer a帽o en la Oficina Oval.
Obama logr贸 el apoyo bipartidista para suspender la prohibici贸n en contra de que hombres y mujeres abiertamente homosexuales sirvieran en las fuerzas armadas, idea que a Clinton le result贸 contraproducente.
Y mientras Clinton nunca present贸 ante un senado hostil el tratado de Kioto, Obama est谩 presionando para que sea aprobada una legislaci贸n sobre el cambio clim谩tico que tiene algunas probabilidades de 茅xito.
Antecesores
Otros presidentes hab铆an partido de la agenda de alguno de sus predecesores. George W. Bush molde贸 su presidencia como una extensi贸n de la de Ronald Reagan, en especial en materia de reducci贸n de impuestos.
Y Franklin D. Roosevelt complement贸 el legado de Woodrow Wilson, particularmente en la creaci贸n de una organizaci贸n internacional duradera con participaci贸n de Estados Unidos.
鈥淪i examinamos la historia, veremos que toda gran era de progresos empieza cuando alguien sale primero a las barricadas y luego otra persona establece ese programa y esa coalici贸n progresista鈥, explica Rahm Emanuel, que fuera asesor de Clinton y ahora es secretario de la Casa Blanca con Obama.
Ese fue el caso de la reforma del sistema m茅dico, diecis茅is a帽os despu茅s de que cayera por tierra el intento de Clinton, indic贸. 鈥淪i no se hubieran abierto espacios y adquirido ciertos conocimientos en 1994, la verdad es que no hubiera ocurrido lo que pas贸 en 2010鈥.
Por supuesto, las comparaciones son imprecisas y los tiempos en que gobern贸 cada uno de ellos son radicalmente diferentes.
En la calma que vino despu茅s del fin de la Guerra Fr铆a, Clinton estaba tratando de llevar a su partido m谩s al centro, despu茅s de haber pasado a帽os en el limbo. Obama, por su parte, hizo campa帽a como figura m谩s liberal en tiempos de guerra, de terrorismo y de crisis econ贸mica.
Y hay 谩reas en las que la agenda de Clinton no requiere continuaci贸n.
Puede decirse que el 茅xito de Clinton para remodelar la asistencia p煤blica, lograr la aprobaci贸n de pol铆ticas de libre comercio y promulgar un enfoque m谩s firme hacia la delincuencia, le quit贸 a Obama esos asuntos de la mesa.
鈥淓l problema de Clinton fue tratar de cambiar el sistema en una 茅poca de paz y prosperidad鈥, se帽ala H. W. Brands, historiador de la presidencia que ha escrito libros acerca de Wilson y Roosevelt.
鈥淎 los estadounidenses les gusta el statu quo; si no est谩 descompuesto, no sienten necesidad de arreglarlo. La oportunidad de Obama fue llegar en un momento en que el statu quo hab铆a recibido una sacudida y, en opini贸n de muchos, estaba desacreditado鈥.