Estados Unidos
Arizona se convirtió en el campo de guerra para defender los derechos de los inmigrantes y, desde que la gobernadora Jan Brewer firmó la controversial ley que criminaliza a los "sin papeles", las protestas se que se avecinan serán masivas.
En apoyo a la comunidad inmigrante de Arizona, cientos de personas de diversos estados han comenzado a trasladarse hasta ese lugar, según reporta la cadena CNN.
Ayer la manifestación fue masiva, el repudio a la promulgación de la ley estatal que criminaliza a la inmigración indocumentada unió a los opositores de la ley ante el capitolio estatal.
Opositores y defensores
Opositores que temen que la nueva ley de inmigración de Arizona lleve a la policía a hostigar a inmigrantes legales y a ciudadanos estadounidenses que parezcan hispanos, han anunciado que se unirán a las manifestaciones contra la medida ante el Capitolio.
Mediante la ley la policía podrá interrogar a las personas sobre su status migratorio, que podría incluir exigirle alguna identificación si existe la sospecha de que esa persona se encuentre en el país de manera ilegal.
La ley también endurece las restricciones a contratar inmigrantes indocumentados como jornaleros y transportarlos a sabiendas.
En ese sentido, los defensores de los derechos civiles juraron que enfrentarán esa ley en los tribunales, pues afirman que sin duda llevarán a colocar la mira sobre grupos raciales a pesar de las garantías que ofreció Brewer que no sería así.
Sin embargo, los simpatizantes de la medida descartan esos temores al indicar que la ley prohibe el uso de rasgos étnicos o la nacionalidad como única base para registrar el status migratorio de una persona.
Brewer ordenó a las autoridades estatales que se les ofrezca a sus funcionarios un curso de entrenamiento para que aprendan a discernir qué constituye una sospecha razonable de alguna persona que se encuentre en Estados Unidos de manera ilegal.
Lucha desde fuera
En México, los diputados solicitan al presidente Felipe Calderón la defensa constante y permanente de los migrantes que radican en Arizona a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores; así como la lucha jurídica para impedir la entrada en vigor de la ley antiinmigrante.
Cerca de 400,000 inmigrantes viven de manera ilegal en el estado de Arizona, cuya frontera con el estados mexicano de Sonora (noroeste) se convirtió desde 1993 el paso con mayor flujo de indocumentados, después que Estados Unidos reforzó las operaciones en California, Texas y Nuevo México, que forzaron a los migrantes a cruzar la frontera por el desierto.