Tailandia
Los activistas progubernamentales demandaron ayer una acción militar contra los manifestantes de oposición y el fin de la "anarquía" en la capital, un día después de que los enfrentamientos convirtieron una avenida concurrida en una zona de batalla.
El surgimiento de los "camisas amarillas", notorios por haber paralizado los aeropuertos de Bangkok durante una semana en el 2008, se suma a la inestabilidad en las calles de la capital tailandesa, donde un conflicto de siete semanas ha dejado por lo menos 27 muertos y 1,000 heridos.
Chamlong Srimuang, uno de los líderes "amarillos", sugirió que se decretase la ley marcial -que dejaría la mayor parte de las funciones del Estado en manos de los militares- e instó al ejército a reprimir a los manifestantes opositores si no lo hace el gobierno, advirtiendo que de otro modo se corría el riesgo de una guerra civil.
La crisis también se extendió a la arena diplomática después que el canciller censuró a diplomáticos extranjeros a los que acusó de interferir en los asuntos internos de Tailandia.
Los "camisas amarillas" cuentan con el apoyo del mundo empresarial y la elite burocrática, cuya influencia persistente es factor de rencor para los "camisas rojas", apoyados por los campesinos y los pobres que representan la gran mayoría de los 60 millones de tailandeses.
La agitación actual es culminación de un estancamiento político de cuatro años tras el derrocamiento en el 2006 del primer ministro populista Thaksin Shinawatra en un golpe militar.