Estados Unidos
Las autoridades y científicos de Estados Unidos esperan nerviosos nuevos indicios sobre el rumbo que tomaría una vasta mancha de crudo en el Golfo de México, mientras parece complicarse la contención del desastre ambiental.
Los cúmulos de alquitrán que aparecieron flotando en la costa de los cayos de Florida no están relacionados con un reciente derrame de petróleo en el mar, aseguró ayer la Guardia Costera, en una declaración que en poco contribuyó a aliviar el temor a que la fuga de un pozo a más de kilómetro y medio de profundidad (una milla) podría propagar los daños sobre el litoral entre los estados de Luisiana y la Florida.
La fuga submarina de crudo comenzó el 20 de abril, cuando la plataforma petrolera Deepwater Horizon explotó en la costa de Luisiana, causando la muerte de 11 trabajadores y hundiéndose dos días después.
La Comisión de Transporte e Infraestructura de la Cámara de Representantes se enfocó ayer en el derrame durante una audiencia, donde prominentes legisladores republicanos, como John Mica de la Florida, insistieron en responsabilizar al gobierno del presidente Barack Obama.