Estados Unidos
Los meteorólogos que estudian la situación en el Atlántico a medida que se acerca la temporada de huracanes afirman que la combinación de vientos fuertes y olas con el enorme derrame de crudo de un pozo petrolero submarino en el Golfo de México no es nada alentadora.
El Golfo de México es la autopista de los huracanes que se forman o revientan sobre acumulaciones de aguas cálidas y que después, por lo general, se desplazan hacia el norte o hacia el oeste con dirección a la costa.
La zona es actualmente el escenario del peor derrame de crudo en la historia de Estados Unidos y la ruta general de algunos de los temporales registrados como los más violentos, entre ellos el huracán Camille, que azotó en 1969 la costa de Mississippi, y el huracán Katrina, que repitió los efectos en 2005.
La temporada de huracanes oficialmente comienza hoy y aunque los científicos al parecer coinciden en que la gigantesca mancha de crudo no alterará la formación de las tormentas, la verdadera preocupación estriba en la posibilidad de que el huracán convierta los millones de litros de crudo que flotan en el mar en oleadas que azoten parte del litoral.
"La mancha de petróleo va a destruir el sur de Luisiana. Estamos agonizando lentamente", dijo Billy Nungesser, presidente de la parroquia Plaquemines.
Anuncian otro plan
Las preocupaciones van en aumento tras el nuevo fracaso de la firma British Petroleum para contener el crudo que escapa de manera incontrolable de un pozo petrolero submarino que ha quedado inutilizado.
Ante el último fracaso por contener la fuga, la británica BP anunció un nuevo plan y dijo que estaría conforme si logra "contener" el flujo antes de agosto.
"Estamos decepcionados. No fuimos capaces de controlar el flujo del pozo", declaró Bob Dudley, director general de BP, a CNN.
Los esfuerzos ahora se centrarán en cortar los ductos dañados que están recostados en el suelo marino, luego instalar un artefacto de contención que pueda retener el petróleo y finalmente intentar bombearlo a la superficie.