Estados Unidos
"Si algo hemos aprendido hasta ahora sobre las aguas profundas del golfo de México es que encierran sorpresas. Y eso significa que un operador necesita profundidad -profundidad en términos de recursos y experiencia- para tener la capacidad de responder a los inesperado".
Estas proféticas palabras corresponden a una presentación hecha en 2005 por David Eyton, que entonces era vicepresidente de desarrollo en aguas profundas de British Petroleum (BP) en el golfo de México.
Reproducido este año en una publicación de la Sociedad de GeofÃsicos Exploradores, el discurso reconoce que las compañÃas petroleras "en cierto modo subestimaron la naturaleza completa de las desafÃos a los que se enfrentan en las aguas profundas del golfo".
Empero, Eyton expresó un animado optimismo en que la experiencia de BP en materia de manejo de riesgos, asà como sus nuevas tecnologÃas, desempeñarÃan un "papel primordial" para que la compañÃa triunfara sobre los intimidantes obstáculos de la naturaleza. Pero como ahora sabe todo el mundo, las cosas no resultaron de ese modo.
Intentos fallidos
La semana pasada, cuando BP batallaba por contener el flujo del petróleo en la plataforma Deepwater Horizon, se hizo evidente que la presión por perforar a mayor profundidad y velocidad, respecto de lo que Eyton llamó la "provincia fronteriza" de la exploración petrolera, en cierto modo ha rebasado los conocimientos para llevar a cabo esas operaciones de manera segura. (Y todavÃa está pendiente la pregunta de si BP usó todas las herramientas y mecanismos de seguridad de que disponÃa.)
Los estadounidenses han tenido desde siempre una fe inquebrantable en que la tecnologÃa los salvará, como la caballerÃa que se aparece por la colina, justo cuando estén a punto de perder la batalla.
Sin embargo, ahora que los estadounidenses vieron que los cientÃficos luchaban por taponar el pozo submarino durante todo el mes pasado, se hizo evidente que su gran fe en la tecnologÃa quizá esté mal encauzada.
"Los estadounidenses tienen mucha fe de que, a la larga, la tecnologÃa lo resolverá todo, una sensación de que, de alguna manera, se va a descubrir la forma de arreglarlo", explica Andrew Kohut, presidente del Centro Pew de Investigaciones sobre el Pueblo y la Prensa.
Indicó que una investigación del Centro Pew realizada en 1999 -antes de los ataques terroristas de septiembre de 2001- encontró que 64% de los estadounidenses pesimistamente pensaban que era probable o seguro que ocurriera un ataque terrorista en suelo estadounidense.
Pero mostraron un inocente optimismo sobre los frutos de la tecnologÃa: 81% aseguró que se encontrarÃa una cura para el cáncer; 76% dijo que el hombre llegarÃa a Marte. Nuestra experiencia con la tecnologÃa ha sido en gran parte maravillosa y positiva.
La revolución verde atenuó el problema del hambre mundial (al menos por un tiempo) con mejores semillas y fertilizantes para incrementar las cosechas.
Cuando las enfermedades de la infancia causaban estragos en el mundo, llegaron las vacunas y (casi) las eliminaron. Hay medicamentos para el virus de la inmunodeficiencia humana y para el sida.
Y ahà está el iPad. Muchos expertos en el campo de la exploración marÃtima submarina piensan que la tecnologÃa también resolverá los peligros de operar a miles de metros bajo el lecho marino, a pesar de los actuales problemas de BP.
"Estamos ampliando los lÃmites, pero personalmente pienso que la tecnologÃa, en términos de equipo y procesos podrá mantenerse a la altura de lo que estamos haciendo, si bien esta experiencia podrÃa frenar un poco las cosas", analiza Stefan Mrozewski, miembro distinguido del Observatorio de Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia.