Kirguistán
Una turba de hombres armados incendió barrios uzbekos en el sur de Kirguistán, en un nuevo brote de violencia étnica que según las autoridades dejó por lo menos 47 muertos y más de 500 heridos.
Se declaró el estado de emergencia en esta nación que cuenta con bases militares rusas y estadounidenses.
Los disturbios en Osh, la segunda ciudad del paÃs, fueron los más graves desde el derrocamiento del presidente Kurmanbek Bakiyev en abril, en una cruenta revuelta que lo obligó a huir del paÃs.
Toque de queda
El estado de excepción y un toque de queda fueron decretados por el gobierno entre las 20H00 y las 06H00 hasta el 20 de junio en la ciudad de Osh y los distritos afectados.
La situación era "tensa", declaró la presidenta interina de este paÃs de Asia central, tras el enfrentamiento de grupos de jóvenes uzbekos y kirguisos.
"Pese a la instauración de un toque de queda, los tiroteos continúan, los policÃas siguen descubriendo nuevos cuerpos", señaló en la radio nacional un responsable del gobierno provisional, Azimbek Beknazarov.
Desde la sangrienta revolución del pasado mes de abril, que dejó 87 muertos y derrocó el régimen del presidente Kurmanbek Bakiyev, Kirguistán ha conocido varias oleadas de violencia, en particular en el sur del paÃs, señal de que el poder interino no acaba de lograr controlar la situación.
La estabilidad de Kirguistán es primordial para Rusia y Estados Unidos que disponen ahà de bases militares, una de ellas esencial para el abastecimiento de las tropas internacionales en Afganistán.
"Esperamos sinceramente que esta fase de inestabilidad interna sea superada lo antes posible", declaró el presidente ruso Dimitri Medvedev, durante una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en la capital uzbeka de Tashkent.