Estados Unidos
Algunos temas son tan explosivos que nunca se discute de ellos sin insertar primero numerosas advertencias. Y asÃ, cuando Anthony Cordesman, vaca sagrada de las relaciones internacionales en el circuito de centros de estudios de esta ciudad, lanzó un artÃculo titulado "Israel como carga estratégica", se aseguró de iniciarlo con una plétora de calificaciones.
Primero, señaló, el compromiso de Estados Unidos con Israel está motivado por la moral y la ética: una reacción al Holocausto, al antisemitismo occidental y a las demoras de Estados Unidos antes y después de la segunda guerra mundial, que permitieron que los judÃos europeos fueran masacrados por los nazis. Después, Israel es una democracia con los mismos valores que Estados Unidos.
Y por último, Estados Unidos nunca abandonará a Israel y lo ayudará a mantener su ventaja militar sobre sus vecinos. Y Estados Unidos cuidará a Israel contra una amenaza nuclear iranÃ.
Pero una vez que Cordesman despachó lo que en el mundo periodÃstico se llaman los "párrafos de seguridad", desplegó una argumentación objetiva que cada vez gana más fuerza en Washington, tanto dentro del gobierno de Barack Obama (en especial en el Pentágono, la Casa Blanca y el departamento de estado) como fuera, en foros, desayunos polÃticos e incluso en una ceremonia pascual celebrada en Bethesda.
Cordesman sostuvo que los gobiernos israelÃes recientes, particularmente el dirigido por el primer ministro Benyamin Netanyahou, han pasado por alto los intereses de seguridad nacional de su principal benefactor, Estados Unidos, y en cambio han tomado medidas que dañan los intereses estadounidenses en el extranjero.
"La profundidad del compromiso moral de Estados Unidos ni justifica ni excusa acciones del gobierno israelà que vuelven innecesariamente a Israel una carga estratégica, cuando deberÃa de ser un activo", señaló Cordesman, en un comentario para el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, de tendencias centristas, donde él ocupa la cátedra Arleigh A. Burke de estrategia.
"Es tiempo de que Israel se dé cuenta de que tiene obligaciones con Estados Unidos, asà como Estados Unidos las tiene con Israel, y de que sea mucho más cuidadoso con los lÃmites a los que lleva la paciencia de Estados Unidos y explota el apoyo de los judÃos estadounidenses".
La lista de medidas recientes tomadas por el gobierno de Benyamin Netanyahou que tienen la posibilidad de dañar los intereses estadounidenses ha crecido continuamente, sostienen muchos expertos en polÃtica exterior.
La violencia que estalló cuando comandos israelÃes abordaron brutalmente una flotilla que se dirigÃa a Gaza la semana pasada enfrió las relaciones de Estados Unidos con un aliado musulmán clave, TurquÃa.
La lucha de Gaza también le dificulta a Estados Unidos formar una coalición en la que participen estados árabes y musulmanes en contra de las ambiciones nucleares de Irán. La negativa de Benyamin Netanyahou a suspender la construcción de viviendas para judÃos en la parte árabe de Jerusalén también ejerce presiones en las relaciones de Washington con sus aliados árabes.
Y hace aun más difÃcil llegar a un acuerdo de paz, que para muchos funcionarios estadounidenses es decisivo para proteger los intereses amplios de Estados Unidos en el mundo musulmán.
En meses recientes, tanto el presidente Barack Obama como el general David H. Petraeus, que supervisa las guerras de Estados Unidos en Irak y Afganistán, han establecido la vinculación entre el prolongado conflicto árabe-israelà y los intereses de seguridad de Estados Unidos.