México
Un tema común pende sobre los comicios estatales y locales de hoy en México: la droga.
Un candidato a gobernador ha sido fotografiado con un poderoso capo. Otro fue arrestado por supuestamente proteger a dos carteles. Un tercero fue asesinado tras prometer llevar la paz a su violento estado.
Muchos mexicanos tienen miedo de votar, otros se preguntan para qué ir a las urnas si los carteles de la droga parecen tener el poder.
Las elecciones a gobernador, alcalde y puestos locales en 12 estados representan el mayor desafío político hasta ahora que enfrenta el gobierno del presidente Felipe Calderón, quien declaró la guerra a los carteles en 2006 y ha enviado cientos de soldados y agente de la policía federal a recuperar el territorio de manos de los narcotraficantes.
Un bajo nivel de participación electoral en los estados más violentos significaría que el control de los narcos es mayor que nunca.
El partido conservador de Calderón enfrenta un resurgimiento del Partido Revolucionario Institucional, que gobernó México durante 71 años a través de una combinación de coerción y corrupción que los críticos consideran una dictadura encubierta.
El partido, conocido como el PRI, es el favorito para ganar en la mayoría de los 12 estados y tiene grandes esperanzas de recuperar la presidencia en 2012, tan sólo 12 años después de perderla.
Eso añadiría un ambiente de incertidumbre al futuro de la guerra contra las drogas que lleva a cabo México y que está apoyada por millones de dólares de ayuda estadounidense y marcada por un aumento sin precedentes del número de narcotraficantes sospechosos extraditados a Estados Unidos bajo el mandato del Partido Acción Nacional (PAN) de Calderón.