Cuba
La disidencia cubana, animada por la liberación de 52 presos polÃticos que realiza gradualmente el gobierno, dice esperar apoyo de los excarcelados, 11 ya en España, para acelerar cambios en Cuba y lograr que no quede un solo opositor en las cárceles de la isla.
"También se puede hacer anticastrismo desde el exilio, como quiera que sea son representantes del presidio polÃtico cubano allá en Europa y podrán denunciar los vejámenes del régimen cada vez que asà lo deseen", declaró el psicólogo y periodista opositor Guillermo Fariñas.
Fariñas, quien mantuvo una huelga de hambre de 135 dÃas para exigir la libertad de 25 presos enfermos, suspendió su ayuno hace una semana cuando fue anunciada la liberación de 52 opositores, como resultado del inédito diálogo del gobierno y la Iglesia Católica, apoyado por España.
De los 52 opositores -que quedaban encarcelados de un grupo de 75 arrestados y condenados en 2003 a penas de 6 a 28 años-, 20 aceptaron emigrar a España (11 lo hicieron entre lunes y miércoles), pero más de una decena rechaza la propuesta que les fue comunicada por el cardenal Jaime Ortega o lo manifestaron a sus parientes.
"Hay muchos que van a continuar la lucha, incluidos los que se quedan aquà en Cuba, como mi marido (Angel Moya) que no acepta emigrar", comentó Berta Soler, una de las lÃderes de las Damas de Blanco, familiares de los presos polÃticos que cada domingo marchan en La Habana para pedir la libertad de sus parientes.
Concentrada con otras familias en un hotel del Ministerio del Interior, a la esperar de viajar a Madrid, Moraima León, esposa del preso polÃtico Arturo Pérez, dijo por teléfono que buscará cómo apoyar desde el exilio a las Damas de Blanco y "hacer todo lo que se pueda, porque seremos felices cuando los liberen a todos".