Iraq
Una pequeña noticia llegada de un obscuro rincón de Irak: Al Qaida en Mesopotamia emitió recientemente una fatwa para decirles a sus combatientes que desposen a las viudas de aquellos caÃdos en combate.
Esto puede parecer raro o insignificante, pero es una de las pocas noticias que han salido a la luz sobre el funcionamiento interno de la filial iraquà de Al Qaida. Por eso, los especialistas en terrorismo y otros estudiosos han estado examinándola, en busca de pistas sobre la fuerza de este grupo, que sigue siendo una parte importante de la insurgencia iraquÃ.
Racionalidad o astucia
Empero, tratar de entender esta directiva, que hasta ahora solo pudo haber pasado de boca en boca, es un poco como querer leer una nube. Lo que se ve depende en gran medida de quién esté viéndolo.
No es sorprendente, pues, que los analistas del terrorismo tengan un punto de vista por entero diferente al de los recién casados yihadistas, que solo están tratando de hacer lo que ellos consideran su deber. Pero aun entre los observadores externos, esa fatwa tiene diferentes interpretaciones: un signo de debilidad o de astucia; un acto de racionalidad o de descarado cinismo en el que se mezclan los sentimientos y la polÃtica.
El primer punto de vista es el que mantiene Malcolm Nance, ex oficial de inteligencia estadounidense en Irak y autor de The Terrorists of Iraq: Inside the Strategy and Tactics of the Iraq Insurgency.
Para él, ese edicto religioso representa "una admisión increÃble del fracaso total de su misión", considerando la importancia que han tenido los atentados suicidas en las tácticas de Al Qaida en Mesopotamia.
"Pedirles a los combatientes actuales o futuros que se casen con las viudas significa ya sea que están tratando de restablecer los lazos matrimoniales a fin de recuperar cierto arrastre en las tribus, o bien, que se han alejado por completo del fundamento ideológico de que los combatientes han de ir a Irak y morir inmediatamente en atentados suicidas", explicó Nance.
"De cualquier manera que se le vea, es fascinante. Si es la primera, entonces Al Qaida en Mesopotamia debe pensar que hay una chispa de esperanza de que los lazos de sangre con esas mujeres iraquÃes le darán cierta protección en un paÃs que quiere deshacerse de esa organización. Si es la segunda, equivale a un llamado a los combatientes de que se establezcan y obtengan una recompensa terrenal, teniendo una esposa e hijos e iniciando una nueva generación de yihadistas".
Nance agregó que la fatwa es "tan absolutamente desesperada" que sólo podrÃa provenir de los niveles jerárquicos más altos de la organización.
Brian Fishman, experto en antiterrorismo de la Fundación Nueva América, instituto de polÃticas públicas, no es tan optimista. Sà reconoce que el grupo se ha debilitado en los últimos meses; docenas de sus miembros y de sus lÃderes más importantes han sido muertos o capturados. Pero eso no significa, advirtió, que esté acabado.
La fatwa, señala, puede ser simplemente una forma práctica de dirigir los menguados activos a quizá miles de viudas y huérfanos pobres.
"Es importante analizar al Estado Islámico de Irak en función de sus responsabilidades organizativas", explicó. "Aunque tendemos a centrarnos en su capacidad de generar violencia, documentos contables y de otro tipo de ese grupo revelan que dedica mucho tiempo y energÃa a suministrar dinero y otros tipos de apoyo a las familias de los ‘mártires’. El exhorto a desposar a las viudas es probablemente un intento de hacerse cargo de las familias de los ‘mártires’ en momentos en que la organización como tal tiene recursos limitados.
Eso no significa que el grupo esté muerto ni que vaya a morir", concluyó.