Estados Unidos
En alguna ocasión, en lo que ahora parece una era de polÃtica republicana ocurrida hace cientos de años, el presidente George W. Bush soñó con construir un partido multiétnico, que alcanzarÃa el dominio en una nación en la que los términos "mayorÃa" y "minorÃa" estaban perdiendo su significado.
En los dÃas posteriores a los ataques terroristas de 2001, Bush se empeñó en que los musulmanes estadounidenses no se volvieran el blanco del resentimiento popular y después impulsó un plan para ofrecerles a los inmigrantes ilegales un camino a la legalidad y la ciudadanÃa.
Ahora, los republicanos están adoptando un enfoque decididamente muy diferente. La semana pasada, un grupo de veteranos senadores republicanos propuso realizar audiencias para derogar la XIV enmienda, esa que les otorga a los niños nacidos en suelo estadounidense la ciudadanÃa automática.
Al mismo tiempo, Sarah Palin y Newt Gingrich fueron de quienes estuvieron publicando indignados mensajes en Twitter acerca de la decisión de permitir la construcción de un centro islámico y de una mezquita cerca del sitio que ocuparon las derribadas Torres Gemelas.
Esas posiciones recibieron un buen volumen de publicidad y, en un momento de insurrección entre los votantes como el que estamos viendo ahora, podrÃan rendirle ventajas de corto plazo al partido. Sin embargo, la historia enseña que el largo plazo podrÃa ser más problemático.
Controversia
En las dos controversias debe haber debates legÃtimos. Después de todo, la XIV enmienda fue promulgada en 1868 como medio de asegurar que los estadounidenses negros recibieran la gama completa de derechos en la era posterior a la esclavitud.
Los crÃticos de la polÃtica de inmigración sostienen, en forma bastante razonable, que ahora esa enmiende tiene el efecto de animar a los inmigrantes latinos a cruzar furtivamente la frontera para tener hijos que no tienen derechos a las oportunidades de la ciudadanÃa.
El senador que fue el primero en plantear esta cuestión, la semana pasada, fue el moderado Lindsay Graham, de Carolina del Sur, quien difÃcilmente puede ser llamado cruzado en contra de los inmigrantes.
El debate sobre el centro islámico, que será llamado Casa Córdoba, también es muy complejo. Sus crÃticos, como la Liga de Antidifamación, organización que trabaja para combatir los prejuicios contra el pueblo judÃo, dicen que sencillamente es una falta de consideración hacia la familia de las vÃctimas, independientemente del compromiso con la libertad de culto.
Empero, es difÃcil presentar argumentos razonables en favor de cualquier tema en los 140 caracteres que permite Twitter o en cortos de 30 segundos trasmitidos por televisión de cable, y la forma en que algunos republicanos han saltado alegremente a la arena de estos debates podrÃa llamarse oportunismo polÃtico (Rick Lazio, el republicano que aspira a la gobernatura del estado de Nueva York, aventuró sombrÃamente que podrÃa haber entidades obscuras detrás de la decisión de construir la mezquita, como si el edificio que estará bajo más estricto escrutinio público en la Costa Este pudiera parecerle a alguien un lugar adecuado para infiltrar a un grupo de terroristas).
Tema polÃtico
Los polÃticos conservadores están aprovechando el momento. En un sondeo reciente hecho por CNN, 62% de los entrevistados dijeron que las polÃticas que habÃan hecho de Estados Unidos un "crisol de razas" a principios del siglo XX fueron algo bueno, mientras que solo 31% consideró que esas mismas polÃticas seguÃan fortaleciendo al paÃs en nuestros dÃas.