Estados Unidos
"Es muy, muy difícil ver qué es lo que nos podrá sacar."
Los años de aflicción de Japón se complicaron por la deflación -la reducción de precios-, aflicción que afectó a Estados Unidos durante la gran depresión y que podría estar cobrando fuerzas de nuevo.
Si bien la reducción de precios puede ser una buena noticia para quien necesita autos, casas y otras mercancías, una caída sostenida y generalizada desalienta la inversión y contratación en las empresas.
Menos trabajo y salarios bajos se traducen en menor poder de compra, lo que refuerza la tendencia en contra de invertir y contratar y forma una espiral descendente.
La deflación es tanto un síntoma como una causa de una economía cuyo funcionamiento básico ha sido aplazado. Indica que en el mercado hay demasiados bienes y servicios y que no hay gente capaz de comprarlos.
Durante más de diez años, la economía global fue impulsada por un poder de gasto monumental, subscrito por un par de auges de inversión en Estados Unidos: la explosión de Internet en los años noventa y después la euforia por los bienes raíces.
Conforme se elevaba por las nubes el precio de las casas, sus dueños pedían créditos contra ese valor en ascenso, distribuyendo su dinero entre los vendedores de muebles en los centros comerciales de los suburbios y las fábricas de muebles en la región costera de China.
Pero el colapso de los precios de las viviendas en Estados Unidos cercenó esa arteria de financiamiento. Los casatenientes ya no podían pedir créditos, así que redujeron sus gastos, lo que hizo que se encogieran las ventas y las empresas despidieran personal.