Estados Unidos
Los cónsules de Centroamérica y México en Los Ángeles (California, oeste) ve reunieron ayer con la comunidad hispana "para llamar a la calma" porque no cesan las protestas violentas tras la muerte de un inmigrante guatemalteco a manos de un Policía.
"Los cónsules de Centroamérica y México junto a la Policía de Los Ángeles y líderes de la comunidad guatemalteca nos reuniremos para hacer un llamado a la calma frente a esas personas que están provocando protestas violentas que no caracterizan a nuestra comunidad", dijo el cónsul de Guatemala en Los Ángeles, Pablo García Sáenz.
La reunión se efectuará luego de que el martes en la noche estallaran nuevos disturbios donde los manifestantes lanzaron piedras, botellas y huevos contra el puesto de policía de MacArthur Park, una zona cercana al centro de Los Ángeles, donde habita una gran comunidad centroamericana.
La Policía mantenía detenidas ayer a 14 personas bajo los cargos de protesta ilegal y por no haberse dispersado como pidieron escuadrones antimotines, indicó un portavoz de la Policía de Los Ángeles (LAPD).
La rabia expresada en las calles después de otras vigilias que han ocurrido pacíficamente surgieron por la muerte el domingo de Manuel Jamines, un obrero de la construcción guatemalteco, de 37 años y padre de tres hijos, que, según los oficiales, estaba ebrio y amenazando a los transeúntes con un cuchillo.
El hombre, de acuerdo a los policías, ignoró una orden para que bajara el arma, tras lo cual un oficial reaccionó disparándole. El lunes en la noche una treintena de personas empezó a manifestarse pacíficamente pero el número aumentó a un centenar durante la noche, cuando algunas personas empezaron a atacar a la Policía.