Estados Unidos
Para los demócratas, el creciente debate sobre la forma de derrotar al movimiento de la Fiesta del Té es análogo a una reyerta familiar sobre la mejor manera de deshacerse del indeseable nuevo novio de la hermana.
¿Se señalan repetidamente todas las fallas que se perciben en el pretendiente, con la esperanza de que resuenen? ¿O se insiste en que el nuevo tipo es igual al ex novio y se advierte que repetir los mismos hábitos sólo va a provocar más dolor?
Los demócratas, desde la Casa Blanca hasta las oficinas del Comité Central en el condado de Multnomah, Oregon, dicen que están analizando la mejor forma de aprovechar la victoria de los numerosos candidatos de la Fiesta del Té que prevalecieron en las competencias primarias, como Christine O’Donnell, que la semana pasada dio la sorpresa al ganar la candidatura republicana al puesto de senadora federal por el estado de Delaware.
Más allá de las docenas de candidatos que estén compitiendo en las campañas para la cámara de representantes y el senado, los aspirantes de la Fiesta del Té -definidos aquí como candidatos que han sido endosado por alguno de los principales patrocinadores del movimiento- también están compitiendo en por lo menos siete campañas de gobernatura, de acuerdo con la Asociación de Gobernadores Demócratas.
Posturas
Muchos demócratas han decidido hacer campaña contra la Fiesta del Té señalando repetidamente las posturas con las que no se sentiría a gusto el votante general, como la privatización del seguro social, la abolición de departamentos completos del gobierno federal, la anulación de ciertos derechos civiles y la proscripción del aborto aun en caso de violación.
No quiere decir que todos los candidatos de la Fiesta del Té compartan todas esas posturas, pero mucho han hablado en favor de alguna u otra de ellas.
"Nuestra estrategia es hacer que el votante entienda que aquello de lo que han hablado hasta ahora estos tipos está fuera de la corriente convencional de Estados Unidos y que representan un claro peligro para la salud política del país", precisa Mark Alan Siegel, presidente del Partido Demócrata en el condado de Palm Beach, Florida.
Parte de ese condado se encuentra en el distrito XXII, donde un candidato de la Fieta del Té, Allen West, está desafiando al titular demócrata Ron Klein.
Esta táctica fue empleada antes por Harry Reid, el líder de la mayoría en el senado, quien está librando una ruda batalla con Sharron Angle por conservar su escaño de Nevada.
La campaña de Reid se ha basado en presentar a Angle como una persona "demasiado extrema", como lo dice uno de sus anuncios, alguien que trataría de desmantelar los programas sociales y que abogaría por la "resistencia armada".
A los demócratas también les puede ayudar el hecho de que la Fiesta del Té, si bien suscitó el entusiasmo de muchos republicanos en las primarias, carece de un apoyo amplio.
En una encuesta de The New York Times y CBS dada a conocer la semana pasada, solo 19% de los entrevistados dijeron considerarse simpatizantes de ese movimiento.
"A los votantes los desconcierta mucho la cólera en la política", explica Cornell Belcher, encuestador demócrata. "Pueden despotricar contra el déficit, pero el estadounidense moderado y promedio rechaza a los políticos que muestran cólera. Especialmente las mujeres, que siguen siendo la mayoría del electorado. En este país, las mujeres no están enojadas, están ansiosas".
Pero hay un creciente grupo de demócratas que piensan que la mejor táctica es uncir a los candidatos de la Fiesta del Té con las políticas del gobierno de George W. Bush, con Newt Gingrich y otros legisladores republicanos, de los que el presidente Barack Obama ha dicho que empujaron al país al bache antes de que fuera elegido.
"Pienso que es necesario asociarlos con el gobierno de Bush y con el Partido Republicano", revela Jim Burn, presidente del Partido Demócrata de Pennsylvania.
Si quieren presentar a los candidatos de la Fiesta del Té como republicanos desquiciados, los demócratas tienen los números en su favor.
En la mencionada encuesta de The New York Times y CBS, 30% de los entrevistados dijeron que aprobaban la forma en que los demócratas del congreso están haciendo su trabajo, mientras que solo 20% aprobó a los republicanos.
El gobernador de Pennsylvania, Edward G. Rendell, dice que los demócratas pueden alegar que incluso un candidato ajeno a la Fiesta del Té podría convertirse en un legislador miembro de ese movimiento.
"El estribillo que yo adoptaría", precisó, "es que si votamos por un republicano, estaremos dando un paso para asegurar que el Partido Republicano controle la cámara de representantes, y el partido en sí mismo va a estar influido por la Fiesta del Té".