Estados Unidos
Corea del Norte e Irán son los lugares donde chocan los imperativos locales de China y sus intereses de gran potencia.
Si la meta primordial de Estados Unidos es despojar a Corea del Norte de sus armas nucleares, la de China es mantener la estabilidad del régimen de Pyongyang.
En caso de que este se derrumbara, China sospecha que Corea del Sur (y sus aliados estadounidenses) intervendrÃa hasta la frontera con China.
Como dijera recientemente un funcionario de los servicios secretos estadounidenses: "Si las opciones son vivir con un Norte nuclear semienloquecido o con los estadounidenses encima, los chinos van a optar por la primera".
Eso no significa que los chinos estén contentos con esa situación. James Church, seudónimo del autor de The Man With the Baltic Stare, una reciente novela de espÃas sobre Corea del Norte, conoció a ese paÃs como funcionario de los servicios secretos.
En una entrevista, él declaró: "Quizá a los chinos no les gusten mucho los coreanos. Pero entre ellos hay demasiados lazos geográficos, históricos y emotivos que influyen en el razonamiento chino" para que PekÃn se deshaga de su cliente de tanto tiempo, particularmente si eso significara que Corea del Norte fuera absorbida por el aliado de Estados Unidos, Corea del Sur.
AsÃ, en 2009, después del segundo ensayo nuclear norcoreano, a China le convino apoyar las sanciones contra Pyongyang.
Este año, cuando Estados Unidos volvió a tratar de imponer sanciones a Corea del Norte por su presunta participación en el hundimiento de un barco surcoreano, la situación habÃa cambiado.