Estados Unidos
Pero ahora hay muchas preguntas. ¿Cómo pudo él hacer esas fotos mientras que, al mismo tiempo, estaba vendiendo información que sabía que podría dañar o por lo menos obstaculizar a quienes estaban luchando por acabar con la opresión? ¿Hubo fotos que pudo haber tomado o publicado pero que no lo hizo debido a su condición de informante? Quizá él podía mantener separadas sus dos vidas de algún modo, idea mucho más difícil de aceptar cuando se piensa en la obra de artistas comprometidos socialmente.
"Creo que teníamos la esperanza de que él fuera la expresión pura de esa voz interna que tenemos todos y que quiere mejorar al mundo", declara Deborah Willis, presidenta del departamento de Fotografía e Imagen de la Universidad de Nueva York y experta en la historia de la fotografía afroamericana. "Pero la vida es muy compleja".
Willis, que trató a Withers durante más de veinte años y lo consideraba su mentor, aseguró que, aun si las muchas preguntas pendientes sobre su implicación con la FBI llegaran a responderse en su detrimento, "creo que las fotografías prevalecerían; eso no cambiaría las imágenes".
Pero por su parte, Brett Abbott, curador de una exhibición que actualmente se encuentra en el museo J. Paul Getty de Los Ángeles, "Observadores comprometidos; fotografía documental desde los años sesenta", indicó que esas revelaciones podrían hacer que algunos académicos repasaran nuevamente toda la obra de Withers para reevaluarla a la luz de su trabajo como informante.
Pero advirtió que aún cuando se trata de arte cuya intención parece ser relativamente directa -como puede ser el caso de algunas fotografías y películas documentales, que tratan de enderezar entuertos, impulsar una causa, detener una guerra- siempre se está pisando terreno peligroso al tratar de localizar el valor de la obra en la vida del artista o en su sentido de la moral.
"La imagen de ‘Yo soy un hombre’ es una de las imágenes más perdurables de la historia del movimiento por los derechos civiles", aseguró. "Y cuando estamos frente a íconos, quizá no importe mucho cuál fue el contexto biográfico de la persona que hizo esa imagen. Imágenes como esa adquieren vida propia".
Withers, cuya obra pronto será consagrada en un museo que llevará su nombre en la calle Beale en Memphis, ya no está con nosotros para hablar en su defensa.
Pero sí están muchos otros fotógrafos y activistas cuya obra contribuyó a definir el movimiento por los derechos civiles y muchos se han levantado para hablar en su defensa.
Bruce Davidson, que documentó las luchas del Sur durante cuatro años, a partir de los Viajes por la Libertad en 1961, declaró en una entrevista que, en muchos casos, incluso los fotógrafos que piensan conocer sus motivaciones, terminan separándolas de su trabajo.