Brasil
En la recta final de las elecciones nacionales, los candidatos a la Presidencia de Brasil concentran sus energías en intentar captar el gran caudal de indecisos, mientras anoche se volvieron a enfrentar en el penúltimo debate de cara al domingo.
La oficialista Dilma Rousseff continúa como amplia favorita, tras divulgarse ayer una nueva encuesta del instituto Vox Populi que le otorgó el 57% de las intenciones de voto contra 43% el socialdemócrata José Serra, al considerarse apenas el número de votos válidos (excluyendo blancos y nulos).
Sin embargo, la encuestadora destacó que en una semana los indecisos pasaron de 4% a 7% de los consultados.
Así, en la última semana de campaña para el 31 de octubre, Rousseff y Serra deben enfocarse en conquistar a los indecisos pero también a los 56 millones de electores en los mayores colegios electorales del país: Sao Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro.
El domingo ambos recorrieron las calles de la capital carioca, y ayer cumplieron con su agenda prevista en Sao Paulo. Serra, de 68 años, mantuvo una reunión en la Academia Brasileña de Ciencias.
Por su parte, Rousseff, de 62 años, presentó una lista de 13 compromisos generales, donde se destaca el de dar continuidad al proyecto del gobierno actual, y cita de forma somera temas como seguridad, educación, salud, combate a la pobreza, vivienda y medio ambiente.
"Estos 13 compromisos son la construcción de nuestra gobernabilidad. (...) Obviamente son generales y no son metas" detalladas, explicó Rousseff tras reunirse con los presidentes de las agrupaciones aliadas al Partido de los Trabajadores (PT, izquierda, en el gobierno) en Sao Paulo.
Según los coordinadores de campaña citados por el diario Folha de Sao Paulo, la estrategia de los candidatos en los debates que faltan es confrontar las ideas propuestas, y no tanto entrar en los temas espinosos que estuvieron marcando el paso en las últimas semanas, como el aborto y la religión.
Así, Rousseff debe profundizar en los puntos débiles de Serra mientras estuvo a la cabeza del Estado de Sao Paulo, cuestionar promesas como el aumento del salario mínimo o poner dos profesores en las aulas del primer año escolar.
La delfina del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, debe volver a insistir en el tema de la privatización de empresas estatales que ya fue tratado en el debate anterior.
Los desafíos del próximo Presidente
Brasil, efervescente mercado de consumo con enorme potencial y altas tasas de interés, atrae un multimillonario flujo de inversiones productivas y especulativas, que plantearán al próximo Presidente el desafío de mantener la estabilidad de la moneda local.
Según datos oficiales, el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva acabará el primero de enero, tras ocho años de sostener las riendas de la primera economía latinoamericana, con 29 millones de personas que dejaron la pobreza para integrarse a la clase media de este país de 190 millones de habitantes.
Los niveles de desempleo son históricamente bajos (6.7% de la población económicamente activa en zonas urbanas: 1.5 millones de personas), el Producto Interno Bruto tendrá una expansión estimada de 7.5% este año y la inflación está bajo control.