Omán
En pocas palabras, una de las lecciones de Omán es que una de las formas mejores y más eficientes de domar el extremismo radica en promover la educación para todos.
Muchos investigadores han encontrado vÃnculos entre el aumento de la educación y menor conflicto. Un estudio publicado en 2006, por ejemplo, sugerÃa que la duplicación del número de alumnos matriculados en la educación primaria en un paÃs pobre se asociaba con una reducción por la mitad del riesgo de una guerra civil.
Otro estudio encontró que si un paÃs lograba elevar un solo grado su promedio de aprovechamiento educativo, podÃa reducir considerablemente el riesgo de conflicto.
Lo siento si este énfasis sobre la educación suena como un cliché. En teorÃa, se reconoce ampliamente, y el presidente Barack Obama prometió cuando era candidato que formarÃa un fondo mundial de educación de 2,000 millones de dólares. Sin embargo, nada ha salido de eso.
Más bien, el presidente está gastando 50 veces esa suma tan solo este año en tropas estadounidenses en Afganistán; aún cuando las soluciones militares no tienen un registro tan bueno en sitios problemáticos como la educación.
Todo parece indicar que el patrón se ha generalizado: todos hablan de la educación de dientes para afuera, pero nadie la financia.
En lo personal, la lección de Omán se relaciona con mis siguientes paradas en este viaje: Afganistán y Pakistán. Si queremos verlos convertidos en sociedades pacÃficas, entonces intentemos invertir menos en bombas y más en escuelas.