Estados Unidos
Dos años después de su elección triunfal, el presidente Barack Obama sufriría su primer gran revés en las legislativas del martes en Estados Unidos, pese a haber puesto todo su peso político en una campaña marcada por una recuperación económica aún muy tímida.
Ante los republicanos entonados en bloque y con su ala ultraconservadora Tea Party en alza, el Partido Demócrata del Presidente se prepara por lo menos a perder su mayoría en la Cámara de Representantes.
Después del 2 de noviembre, Obama deberá dejar de lado sus ambiciones de reforma o bien intentar buscar compromisos con los republicanos sobre temas como el cambio climático, la inmigración o la educación.
Los demócratas perderían también un puñado de gobernaciones y las bancas de algunos senadores, aunque de todas formas no perderían el control de la cámara alta.
El viernes, mientras se preparaba para realizar un último esfuerzo por convencer a los electores indecisos, el Presidente debió asumir su papel de comandante en jefe tras descubrirse paquetes sospechosos en aviones procedentes de Yemen con destino a Estados Unidos.
Reaccionando con firmeza, Obama calificó esa alerta como "una amenaza terrorista creíble" y afirmó que Estados Unidos está decidido a "destruir a Al Qaida en Yemen".
Pero contrariamente a lo sucedido en 2008, cuando Obama desencadenó el entusiasmo especialmente entre los jóvenes electores, el nombre del Presidente no figura este año en las boletas de sufragio. Tradicionalmente, las primeras elecciones de medio mandato de un Presidente recientemente elegido se traducen en una debacle para su partido.
Último esfuerzo
Obama llevó ayer a Ohio su retórica de campaña -criticar a la oposición e implorar a los votantes demócratas que vayan a sufragar- para el cierre de su gira por cuatro estados para tratar de frenar la oleada republicana en las elecciones legislativas del martes.
Obama y los demócratas han tenido problemas en un año electoral donde la tasa de desempleo se mantiene cerca del 10%, en una economía que apenas está saliendo de una recesión profunda. Millones de estadounidenses han perdido sus casas por embargos hipotecarios, dejándolos sin los ahorros de toda su vida.
El sábado, en su segundo hogar, Chicago, Obama repitió ante una multitud reunida cerca de su domicilio particular su mensaje: "Depende de ustedes avisarles que no nos hemos olvidado, que no tenemos amnesia".
Sin embargo, la continua referencia a que la recesión comenzó durante la presidencia de su antecesor republicano George W. Bush no ha ayudado al partido de Obama. Antes de dirigirse a Cleveland, el presidente se detuvo en la cafetería Valois, cerca del vecindario de su casa en Chicago, para desayunar. Ahí dijo a reporteros que le gustan las probabilidades de los demócratas, siempre que los votantes acudan a las urnas.