Iraq
Siete cristianos murieron y al menos 13 resultaron heridos ayer en una iglesia siríaca católica del centro de Bagdad durante una toma de rehenes llevada a cabo por insurgentes, a la que puso fin el asalto de las fuerzas iraquíes y estadounidenses.
Según fuentes del ministerio del Interior y de Defensa, siete rehenes murieron y entre 13 y 20 resultaron heridos. Según uno de los rehenes, un sacerdote se encuentra entre los muertos. Unos 40 fieles se encontraban en la iglesia en el momento del ataque.
"Hemos matado a los ocho terroristas presentes en la iglesia", afirmó en el lugar del secuestro un soldado iraquí. Uno de los insurgentes había detonado anteriormente la carga explosiva que llevaba encima. Los nueve insurgentes habían secuestrado durante unas horas a los fieles y a dos sacerdotes que asistían a un misa en la iglesia Saiydat al Najat (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro), en el centro de Bagdad.
"Disponemos de informaciones de que terroristas retienen como rehenes a un número de fieles y a dos sacerdotes en esta iglesia. Reclaman la liberación de terroristas en Irak y en Egipto", señaló el obispo caldeo Shlimun Warduni.
"Unos hombres, vestidos con ropa militar, penetraron en la iglesia con sus armas y mataron de inmediato a un sacerdote. Me refugié en una pequeña sala donde se encontraban otros cuatro fieles", contó uno de los rehenes, de 18 años, que no quiso dar su nombre.
"Poco tiempo después, dos hombres armados entraron en la habitación, dispararon al aire y al suelo, hirieron a tres personas, y nos empujaron hacia la nave. Luego hubo un tiroteo y oímos ruidos de explosiones", añadió.
Las fuerzas de seguridad iraquíes empezaron a dar el asalto, apoyadas por las tropas estadounidenses -que pese al final de su misión de combate a finales de agosto, pueden utilizar la fuerza si son atacadas o si Irak solicita su ayuda-.
Un capitán de la policía afirmó que uno de los insurgentes había hecho detonar su cinturón explosivo cuando las fuerzas de seguridad trataron de penetrar en la iglesia.