Ciudad del Vaticano
Con la promulgación por parte del papa Benedicto XVI de las normas contra el lavado de dinero, el Vaticano cumple un paso decisivo para la transparencia de sus transacciones económicas, objeto de graves acusaciones y sospechas por decenios.
El decreto de Benedicto XVI o "motu proprio" para la lucha contra el lavado de dinero, entrará en vigor el jueves, según anunció el miércoles el Vaticano.
El decreto tiene como objetivo "prevenir y luchar contra el blanqueo de dinero proveniente de actividades criminales y para la financiación de terrorismo", indicó el Vaticano en un comunicado.
La aplicación de las nuevas leyes y la creación de una "Autoridad para la Información Financiera" permiten al Vaticano entrar en la lista de Estados que respetan las normas para la lucha contra el lavado de dinero de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) y el Grupo de Acción Financiera (GAFI).
Según la agencia de noticias religiosas i.Media, con esa medida el Vaticano entra a formar parte de la "White list", la lista blanca de paÃses que respetan las normas contra el lavado de dineros sucios.
El decreto contiene una serie de disposiciones para el respeto de los acuerdos firmados en el 2009 entre el Vaticano y la Unión Europea y cobija todas las actividades económicas de la Santa Sede, incluso los Museos Vaticanos y la entidad que administra su enorme patrimonio inmobiliario de Roma.
"Se trata de un hecho histórico", sostiene el diario La Stampa que anticipó la noticia.
Con las nuevas medidas se colma una laguna en la legislación vaticana y se envÃa un señal importante de rigor, después de los escándalos que estallaron en los años 80 por la gestión de sus finanzas y sus controvertidas relaciones con banqueros cercanos a la mafia siciliana.
La quiebra en 1982 del otrora mayor banco de Italia, el Banco Ambrosiano (del cual el Vaticano era un accionista importante) dirigido por Roberto Calvi, hallado misteriosamente muerto bajo un puente en Londres, y sus conexiones con el "banquero de Dios", monseñor Paul Marcinkus, fue uno de los mayores casos polÃtico-financieros de la postguerra.
La investigación demostró que el banco vaticano reciclaba dinero de la mafia siciliana y mantenÃa conexiones con la logia masónica Propaganda 2 y agentes secretos de la CIA estadounidense.
Las nuevas medidas contra el lavado de dinero además han sido adoptadas tres meses después del inicio de una investigación judicial en Italia contra dos dirigentes del Instituto Vaticano para las Obras Religiosas (IOR), mejor conocido como el banco del Vaticano.
Los jueces italianos dispusieron también la incautación de 23 millones de euros (30 millones de dólares) depositados en una cuenta del banco Crédito Artigiano, por omisión por parte del llamado banco del Vaticano de las normas contra el lavado de dinero.
Italia acusa al banco del Vaticano de administrar a través de cuentas anónimas, identificadas sólo con la sigla IOR, importantes sumas de dinero de oscura procedencia.
La investigación judicial contra el banco de la Santa Sede, pudo ser abierta en base a las normas adoptadas en Italia en 2007 que obligan a los bancos a suministrar la identidad de los autores y la naturaleza de la transacción.
El IOR no fue acusado directamente de blanqueo sino de haber omitido suministrar los datos requeridos.
Otras dos operaciones bancarias del IOR están siendo investigadas por un total de 900.000 euros (1.256.000 dólares).
El llamado banco del Vaticano administra las cuentas de varias órdenes religiosas asà como de asociaciones católicas en el mundo.
Con las disposiciones, el Vaticano podrá acuñar un mayor número de euros con la cara del Papa, hasta ahora destinados a los coleccionistas, los cuales a partir del 2011 podrán ser intercambiados en las tiendas europeas.