Estados Unidos
Estados Unidos vio por primera vez al hombre solitario de 22 años acusado de tratar de asesinar a la representante Gabrielle Giffords. Jared Loughner, con la cabeza rapada, una herida sobre la sien derecha y esposado, miró a los asistentes al tribunal y se sentó.
Su abogada, quien defendió al autor intelectual del atentado en la ciudad de Oklahoma Timothy McVeigh y al llamado "Unabomber", Ted Kaczynski, susurró algo a su oído.
En el tribunal Loughner se limitó a responder "sí" a las preguntas del juez en la corte Phoenix, capital de Arizona.
Antes de comparecer a las autoridades habían informado que el joven de 22 años se negaba a cooperar.
El juez preguntó a Loughner si entendía que podría ser condenado a cadena perpetua -o a la pena capital- por asesinar al juez federal John Roll, una de las seis personas que murieron en el tiroteo ocurrido durante un acto político de Giffords el sábado en Tucson.
"Sí", respondió de pie frente a un atril vestido con su traje beige de prisionero. Un alguacil armado lo vigilaba de cerca.
El juez ordenó que Loughner fuera detenido sin derecho a fianza.
Revuelo
Loughner volvió con sus disparos a agitar el debate migratorio en ese estado fronterizo con México.
El rastro de declaraciones incoherentes que dejó tras de sí en Internet Jared Loughner, de 22 años, apuntan a un joven solitario y atormentado, obsesionado con el poder del gobierno federal.
Pero la ira contra Washington en el estado que recibe más inmigración ilegal desde México fue uno de los carburantes que alimentó la dura campaña política en 2010, tanto en el estado como en todo el país.
La representante Gabrielle Giffords, que se debate entre la vida y la muerte, es una demócrata moderada, reelecta en noviembre pasado por margen estrecho, tras hacer campaña en favor de reforzar la seguridad en la frontera, pero también a favor de una reforma migratoria integral.
Giffords había recibido repetidas amenazas de muerte, como sucedió con el juez federal de asuntos migratorios John Roll, que falleció a causa de los disparos de Loughner, y que se hallaba entre el público. Giffords era defensora del derecho a portar armas contemplado en la Constitución.
Pero esta mujer de 40 años, que medios locales presentan como una esperanza política de su partido en el conservador sur estadounidense, también se había opuesto a la polémica ley SB 1070 que Arizona promulgó en 2010, que declaraba la inmigración como un delito estatal, y que fue parcialmente revocada por un juez.
"Arizona es conocida a partir de ahora en el mundo por haber promulgado una ley de inmigración extremista, en respuesta a la ineficacia del gobierno federal", criticó Giffords en su momento.
"Hemos sido el epicentro de la inmigración ilegal (en Estados Unidos) y la frustración de la gente en este tema ha sido tremenda. No se puede negar eso", declaró este lunes el predecesor de Giffords, el republicano Jim Kolbe.
La matanza del sábado se produjo en Tucson, una ciudad en el sur de Arizona cuyo distrito fue puerta de entrada para aproximadamente la mitad de los indocumentados entre octubre de 2009 y setiembre de 2010, unas 230,000 personas, según datos oficiales.
Luto nacional
El presidente Obama encabezó ayer un minuto de silencio en todo el país tras la masacre en Arizona.
El presidente Obama declaró que en Estados Unidos "evidentemente, estamos muy apenados y conmocionados tras la tragedia en Tucson", dijo tras reunirse en el Salón Oval con el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Antes de esta reunión, Obama y su esposa Michelle salieron por la puerta sur de la Casa Blanca a las 11H00 en Washington (16H00 GMT) y se recogieron durante un minuto en el jardín de la residencia presidencial, con las cabezas bajas y los ojos cerrados mientras una campana repicaba.
En la Casa Blanca y el Capitolio las banderas ondean a media asta, al igual que en todos los edificios públicos y legaciones diplomáticas de Estados Unidos en el mundo, tal y como Obama pidió el domingo.
"Rogamos que los espíritus de esta nación sean bendecidos... Ayúdanos a salir de este oscuro lugar para ir a uno más luminoso...", recitó en las escalinatas del Capitolio el legislador demócrata Emanuel Cleaver.
El esposo de Giffords, el astronauta de la NASA, Mark Kelly, emitió un comunicado para agradecer el apoyo recibido tras el ataque y recalcó el orgullo que sentía su esposa de servir al estado de Arizona.
Fuera del hospital de Tucson numerosas personas han dejado velas, flores y notas incluyendo una que decía: "¡Lucha, Gaby, lucha!".