Estados Unidos
La presidenta Dilma Rousseff declaró ayer un luto oficial de tres días en Brasil ante los más de 600 muertos por las lluvias torrenciales y aludes que destruyeron varias ciudades de la zona montañosa en el norte de Río de Janeiro.
Rousseff decretó el luto oficial nacional dos días después de visitar personalmente las zonas afectadas por una de las peores catástrofes naturales de la historia de Brasil, ocurrida menos de quince días después de haber asumido el poder.
Asimismo, el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral, dispuso un luto de siete días en el Estado. Según el último boletín oficial de la Secretaria de Salud y Defensa Civil de Río de Janeiro, el número de muertos por las lluvias y deslaves que se iniciaron el miércoles supera los 600 muertos.
Las autoridades advirtieron que el saldo de víctimas puede aumentar ya que hay varias zonas agrícolas que están fuera del alcance de los equipos de rescate. Al menos 14,000 personas han quedado sin hogar en los municipios de Nova Friburgo, Teresópolis, Petrópolis y Sumidouro, ubicados en la región de sierras situada a unos 100 km de la ciudad de Río de Janeiro, según la Defensa Civil.
Ayer, en la mañana, la lluvia que caía sin descanso desde el miércoles disminuyó de intensidad, pero al inicio de la tarde un nuevo temporal se abatió sobre Teresópolis, generando escenas de pánico. Precisamos “enfermeros y médicos voluntarios. Precisamos de hilo para suturas, de gasas y de vendajes”, dijo a la prensa Solange Sirico, la secretaria de Salud de Teresópolis, uno de los municipios más afectados.
Frente a la Morgue municipal de Teresópolis, los técnicos sanitarios situaron cuatro enormes camiones frigoríficos, donde almacenan los cuerpos que aún no fueron identificados por sus familiares.