China
Ian Bowles, el ex jefe de energía y medio ambiente del gobernador Deval Patrick, un demócrata que impulsó que la fábrica de paneles solares se ubicara en Massachusetts, dijo que el gobierno federal no ha ayudado lo suficiente a la industria estadounidense, ni ha hecho lo suficiente para objetar los subsidios gubernamentales de China para la suya. Evergreen no ha recibido dinero federal.
“El gobierno federal trajo un cuchillo a una pelea con pistolas”, comentó Bowles. “Su apoyo está totalmente fuera de proporción respecto al apoyo que exhibe China; e incluso con el de Europa”.
Stephanie Mueller, la secretaria de prensa del Departamento de Energía, dijo que la agencia estaba decidida a apoyar la energía renovable.
“A través de nuestra oficina del programa de préstamos hemos ofrecido compromisos condicionales para garantías crediticias a 16 proyectos de energía limpia por un total de casi 16,500 millones de dólares”, dijo.
“Hemos finalizado y cerrado la mitad de esas garantías crediticias, y el programa se ha redoblado significativamente en el último año para hacer que los proyectos avancen a través del proceso rápida y eficientemente mientras se protegen los intereses de los contribuyentes”.
Evergreen no intentó pasar por el largo y costoso proceso de obtener un préstamo federal debido a lo que describió el verano pasado como señales de parte del departamento de que su tecnología estaba demasiado avanzada y no necesitaba asistencia para investigación y desarrollo.
El Departamento de Energía tiene una política de no comprometerse con compañías que no presentan su solicitud.
Evergreen estaba vendiendo paneles solares hechos en Devens en 3.39 dólares por vatio a fines de 2008 y planeaba reducir sus costos a 2 dólares por vatio para fines del año pasado, una meta que cumplió.
Pero Evergreen encontró que para fines del cuarto trimestre, podía obtener solo 1.90 dólares por vatio para sus paneles solares producidos en Devens, mientras que los fabricantes chinos estaban vendiéndolos por apenas 1 dólar por vatio.
En una entrevista telefónica en agosto, El-Hillow dijo que estaba desesperado por evitar despidos en la fábrica de Devens. Sin embargo, señaló que los bancos paraestatales y los gobiernos municipales chinos ofrecían asistencia insuperable a las compañías chinas de paneles solares.
La mano de obra fabril es barata en China, donde los salarios mensuales promedian menos de 300 dólares. Eso se compara con un promedio estatal de más de 5,400 dólares mensuales para los obreros de Massachusetts.
Sin embargo, la mano de obra es una parte muy reducida del costo de operar una fábrica de alta tecnología de paneles solares, explicó El-Hillow.
La ventaja real de China radica en la capacidad de las compañías de paneles solares para formar asociaciones con los gobiernos locales y luego obtener entonces préstamos a tasas de interés muy bajas en bancos paraestatales.
Evergreen, con ayuda de sus socios –el gobierno municipal de Wuhan y el provincial de Hubei–, pidió prestados dos tercios del costo de su fábrica en Wuhan a dos bancos chinos, con una tasa de interés que, bajo ciertas condiciones, podría ser tan baja como 4.8 por ciento, dijo El-Hillow en agosto.
Lo mejor de todo, no se vencerán los pagos del capital ni de los intereses sino hasta el final del préstamo en 2015.