Estados Unidos
¿Recuerdan la última cosa grandiosa en computación? Se les perdona por olvidarse que fue la “netbook”, una computadorcita del tamaño de un cuaderno, con un precio reducido de unos 300 dólares.
Hoy, las tabletas son el gran furor, incluidas la iPad de Apple y un montón de ejemplares nuevos que empiezan a sacar los rivales, como Dell, Hewlett Packard, Research In Motion y Samsung.
Sin embargo, hace menos de dos años, en 2009, se percibía a las “netbook” como la fuerza trascendental en la industria, que potencialmente cambiaría la economía del sector y debilitaría a los líderes tecnológicos, Intel y Microsoft.
Las cosas no fueron así.
Las ventas de “netbooks” fueron meteóricas en 2009, con un aumento óctuple en Estados Unidos, a 7.5 millones de aparatos, y triple en el resto del mundo, de 34 millones.
No obstante, el crecimiento tórrido se estancó el año pasado.
El grado del cambio en la suerte del producto se hizo realmente evidente hace poco, cuando se calcularon las cuentas de las ventas al final de año.
En la temporada de festividades, por ejemplo, la venta al menudeo de computadoras “netbook” en EU cayó 38% respecto de hace un año, según la firma de investigación de mercados NPD.
La historia de “netbook”, según ejecutivos y analistas del sector, ofrece lecciones del mundo real en cuanto a innovación tecnológica, estrategia de negocios y marketing.
Hasta cierto punto, la cosa nueva -la iPad- suplantó a la cosa no tan nueva -la “netbook”.
No obstante, dicen analistas, el efecto tableta es sólo una parte de la respuesta.
Las ventas de “netbooks”, notan, bajaban ya antes de que saliera a la venta la iPad en abril. Y los productos mismos no son precisamente sustitutos uno del otro; uno es toda eficiencia sin adornos, el otro, un lujo atractivo, con un precio de 500 dólares o más.
Exceso de propaganda
Es más probable que los fabricantes de “netbooks” hayan hecho demasiada propaganda para un producto de menor rendimiento.
En EU, dicen analistas, quienes adoptan pronto las nuevas tecnologías ayudaron a impulsar el aumento de “netbooks”, atraídos por su peso muy ligero y bajo costo.
Sin embargo, estos compradores, dicen analistas, tienden a ser quisquillosos.
Las “netbooks” que compraron eran PC con potencia insuficiente, que funcionaban lentamente y no podían operar muchas aplicaciones de populares programas informáticos.
“La seducción fue la computación ultraportátil y poco cara, pero los consumidores se dieron cuenta que había que sacrificar demasiadas cosas”, explicó A.M. Sacconaghi, un analista de Sanford C. Bernstein & Co. “Al final, se quedó corta”.
La visión de una PC de muy bajo costo y portátil ha rondado por décadas. Sin embargo, el ímpetu que empujó al desarrollo de las computadoras “netbook” de hoy provino, como sucede a menudo, de fuera de la industria establecida.
En este caso, fue la organización no lucrativa One Laptop Per Child, que en 2005 manifestó su intención de fabricar computadoras de 100 dólares para niños de países pobres, sin usar la tecnología de chips y programas informáticos de los proveedores dominantes en la industria, Intel y Microsoft.
Era un objetivo flexible, y lo sigue siendo, ya que las resistentes computadoras portátiles para niños cuestan cerca de 200 dólares.
Sin embargo, era una idea atractiva que obtuvo el apoyo corporativo y de un equipo de científicos, y forzó a la industria a replantearse los diseños y precios.
Intel y Microsoft se resistieron a la idea de semejante computación muy barata en un inicio, por la razón obvia de que potencialmente afectaría a sus ganancias.
Sin embargo, al final, adoptaron el concepto, adaptándolo a un mercado comercial más amplio. Intel acuñó hábilmente el término “netbook” como una nueva estrategia de “PC compañera”, separada de su negocio de PC “notebook” más rentable.
Tanto Intel como Microsoft crearon productos de menor costo: Intel bajó al máximo el procesador Atom, introducido en 2008, y Microsoft expandió su lista de versiones de programas a precios diversos.