Brasil
Los turistas que participan en el Carnaval de Río podrán probar lo que la ciudad tiene para ofrecer mientras se prepara para albergar una sede del Mundial 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, con la exuberancia tropical matizada por precios astronómicos y una preocupación menor aunque persistente sobre la seguridad.
Con apenas tres años para que llegue el Mundial, los trabajos para recibir a los millones de turistas que se prevé lleguen a la ciudad están atrasados y las voces pidiendo celeridad -desde el astro del fútbol Pelé hasta el ex presidente de la FIFA, Joao Havelange- se multiplican.
Los 800,000 turistas brasileños y extranjeros que llegaron a Río para el carnaval prácticamente llenaron los hoteles disponibles que trabajan al 95% de su capacidad, según la asociación de empresas del ramo, las calles están saturadas de vehículos y los retrasos se multiplican en los aeropuertos, constató la AFP.
Ya para el Carnaval “no está funcionando, la infraestructura no alcanza”, opinó Wolfgang Eckart, un turista alemán de 63 años a la AFP, mientras almorzaba en un popular restaurante del turístico barrio de Ipanema.
Para estar listos para los Juegos Olímpicos, “deberían enviar expertos de países que ya tuvieron Juegos Olímpicos”, estimó. Victoire Guerlay, una estudiante francesa de 22 años, en el mismo restaurante, dijo estar encantada con su visita a Río, aunque decepcionada de que la lluvia no le permita disfrutar de la playa.
La seguridad es una de sus preocupaciones, aunque no ha tenido problemas durante su estadía.
“Una no lleva cartera, ni reloj, ni cámara, lo cual es muy frustrante, porque una quiere sacar fotos de todo, la fiesta, el panorama”, confesó.
La joven dijo a la AFP que sus gastos ascienden a unos 130 dólares diarios, una cifra baja para su presupuesto, y eso porque se hospeda en casa de amigos. Otros en la ciudad encuentran los precios en Río más altos de lo esperado.
“Nos estamos quedando en lo que podría describirse como un hospicio para sin techo, por 100 dólares la noche cada uno”, dijo Brett, un consultor de 24 años que está de vacaciones con dos de sus amigos, y prefirió no dar su apellido.
“Todo es mucho más caro que en Perú”, expresó en referencia a un país en donde trabajó recientemente.
“No puedo creer los precios para ir a algunos de los bailes de carnaval: entre 600 y 800 reales (entre 360 y 480 dólares)”, comentó.