Iraq
Las mujeres encargadas de detener a las terroristas suicidas iraquíes pasan los días en estrechos cobertizos metálicos en los retenes policiales y vestíbulos de oficinas gubernamentales, donde pasan las manos sobre los cuerpos envueltos en túnicas negras de otras mujeres.
Autoridades iraquíes dicen que el registro ha ayudado a detener los ataques de terroristas suicidas mujeres, otrora un flagelo de esta ciudad aún peligrosa.
Y dicen que los equipos de mujeres, conocidos como Hijas de Irak, juegan un papel crucial en un país donde las rígidas divisiones entre los sexos hacen que sea difícil, en ocasiones impensable, que policías varones cacheen a mujeres y niñas en busca del bulto revelador de una pistola o un cinturón de explosivos.
Sin embargo, las mujeres dicen que no les han pagado en casi un año, desde que el gobierno iraquí asumió el control del programa, antes en manos del ejército estadounidense, el cual ayudó a establecerlo y financiarlo en 2008.
“Siguen prometiéndonos que nos pagarán el mes entrante, después el mes siguiente”, dijo Hind Jasim, quien se unió a las Hijas después de que su esposo perdió el trabajo. “Lo que nos mantiene aquí son sus promesas”.
Las dificultades de las mujeres reflejan inquietudes más generales sobre cómo hará el gobierno iraquí para mantener proyectos financiados por Estados Unidos conforme se retiran sus restantes 50,000 tropas en los próximos 10 meses.
Algunas de las 300 mujeres de las Hijas renunciaron al agotarse su paga de 250 dólares mensuales.
Las que se quedaron, la gran mayoría, se deslizan más profundamente en la pobreza que se suponía se aliviaría con el programa.
Muchas son viudas de la guerra o el único sostén de su familia.
Aquí, en la provincia de Diyala, en el noreste, otrora el epicentro del país de los ataques con terroristas suicidas mujeres, las dirigentes del organismo batallan para encontrar dinero para pagar la luz y la renta de sus oficinas.
Las mujeres dijeron que el gobierno y las fuerzas policiales locales defendieron al organismo, pero proporcionaron poca ayuda material.
Gastos
Wijdan Adil, quien ayudó a fundar a las Hijas, dijo que funcionarios iraquíes alentaron a las mujeres a seguir trabajando como una cuestión de un deber hacia Irak y sus esposos asesinados, incluso cuando algunas se hundían en las deudas y se desilusionaban del gobierno.
“Si se abandona a las Hijas de Irak, habrá un vacío de seguridad en Diyala”, agregó Adil. “Habrá un blanco fácil para Al Qaeda. Saben mucho de cómo funciona el sistema de seguridad”.
Un portavoz del primer ministro Nouri al Maliki dijo que las fallas en el pago se deben a “razones técnicas”, pero que el gobierno está comprometido a financiar a las Hijas e integrarlas en una dependencia de los servicios de seguridad.
“Realizan un trabajo que no pueden hacer sus hermanos de seguridad”, señaló el portavoz, Alí al Mousawi. “Todos respetan y aprecian su trabajo”.
Irak también ha sido lento para pagarle al Movimiento Despertar, los equipos apoyados por Estados Unidos de ex insurgentes sunitas que cambiaron de bando para pelear con fuerzas estadounidenses.
Funcionarios iraquíes prometieron integrar a elementos de Despertar a las fuerzas de seguridad y otros ministerios gubernamentales, pero en un informe reciente, funcionarios estadounidenses que supervisan la reconstrucción iraquí señalan que se ha dado empleo a sólo 41% de los 95,000 miembros de Despertar.
Se establecieron las Hijas de Irak según el modelo de Despertar, aunque en escala mucho menor.
A finales de 2008, entrenadas en defensa personal y uso de armas pequeñas, se diseminaron para recorrer retenes y otros puestos de seguridad en Diyala, los barrios sunitas de Bagdad y las ciudades al sur de la capital.