India
A lados opuestos de un camino polvoso, miles de estudiantes musulmanes en esta remota ciudad agrícola se preparan para futuros muy diferentes. En un lado, dentro de un tradicional seminario islámico, adolescentes varones con solideos estudian textos antiguos para ser imanes. En el otro, los alumnos están agachados sobre computadores en salones universitarios, estudiando para ser médicos, farmaceutas e ingenieros.
La distancia entre ellos es de unos 50 pies, pero podría ser de cinco siglos. En medio, está un clérigo musulmán barbado, el mulá Gulam Mohamed Vastanvi, quien ha pasado la última década tendiendo puentes entre la educación tradicional y la moderna para los musulmanes. Desde sus campus principales aquí, en Akkalkuwa, ha construido una red de escuelas, universidades y hospitales religiosos, con más de 150,000 estudiantes en todo el país, y se ha ganado la reputación de un reformista entre los clérigos musulmanes de India.
Su éxito aquí llevó a que lo seleccionaran en enero como vicepresidente o rector del seminario islámico más prestigiado e influyente de India, el Darul Uloom, en la ciudad de Deoband. Se conoce a Darul Uloom por sus reproches ortodoxos hacia la modernidad, y el mulá ahora está en una lucha por su control.
Normalmente, una disputa interna entre clérigos musulmanes por una escuela islámica, o madraza, atraería poca atención en India. Sin embargo, Vastanvi ha estimulado un debate entre los indios musulmanes sobre la necesidad de la reforma en la sociedad islámica en tanto toca las frustraciones de quienes están ansiosos de dirigentes religiosos más en sintonía con el mundo moderno.
“La gente está cansada de las formas antiguas”, dijo Shahid Siddiqui, el editor de Nai Duniya, un periódico musulmán en idioma urdu. “La gente quiere desarrollo. La gente quiere crecimiento. Necesitamos personas como Vastanvi que puedan ser un símbolo de la lucha para traer a los musulmanes al mundo moderno”.
Fundada en 1866, Darul Uloom ha formado a miles de imanes que, a su vez, han fundado madrazas en todo el sur de Asia y Africa, como parte del Movimiento Islámico Deobandi. Los deobanditas defienden una forma conservadora del islam, y algunas de sus mezquitas en Pakistán y Afganistán se radicalizaron en décadas recientes.
Muchos talibanes se autodenominan deobanditas, aun cuando los dirigentes indios de Darul Uloom los han condenado enérgicamente, rechazado el extremismo y organizado reuniones de catedráticos islámicos para denunciar al terrorismo. Durante el movimiento de independencia de India, los deobanditas apoyaron a Gandhi y después rechazaron unirse a un Pakistán dividido.
Fábrica de fetuas
Hoy, se conoce mejor a Darul Uloom en India por emitir tantas fetuas, o decisiones jurídicas, que a menudo se la ridiculiza en los medios informativos indios como “una fábrica de fetuas”. Estas decisiones jurídicas, con frecuencia ignoradas por los musulmanes indios de la corriente institucionalizada, han incluido edictos contra el hecho de que las mujeres usen vaqueros; contra mujeres y hombres que trabajen juntos en las oficinas, y contra la práctica de cobrar intereses sobre depósitos bancarios.
Vastanvi ya había propuesto revisar las fetuas cuando se vio envuelto en la controversia. En una entrevista con la prensa urdu, después repetida en los medios en idioma inglés, dijo, según citaron, que los musulmanes indios necesitaban centrarse en el progreso económico e ir más allá de los disturbios internos de 2002 en Gujarat, en los cuales hindúes pasaron arrasando las zonas musulmanas y provocaron la muerte de unas mil personas.
En reportajes en los medios informativos, también se le citó condenando al ministro en jefe, Narendra Modi, a quien se ha acusado de tiempo atrás de violencia contra los musulmanes. Sin embargo, el mulá dijo que se habían deformado sus comentarios y que nunca le había dado un “resguardo limpio” a Modi.
“Se presentó mi declaración en forma distorsionada”, dijo Vastanvi. “No digo que olvidemos el pasado. Le dije al periodista que, desde mi punto de vista, los musulmanes hoy deberían avanzar en educación y negocios. Si nos quedamos fijos en las cosas viejas, ¿cómo podemos progresar?”.
Estalló una intensa repuesta mediática, y sus rivales lo atacaron en la prensa urdu en lo que sus aliados consideran una campaña de difamación. Vastanvi respondió presentando su renuncia, pero entonces recibió un inesperado aluvión de apoyo: varios comentaristas de los medios informativos argumentaron a su favor y culparon del conflicto a una lucha interna entre sus partidarios y la poderosa familia Madani, que ha dominado por mucho tiempo en Darul Uloom.