China
De acuerdo con las regulaciones de planificación familiar de China, la mayorÃa de las parejas tiene prohibido tener más de un hijo. Wang Hong y su esposo, Zhang Jingfeng, forman parte del grupo al que se le permitió una segunda oportunidad – y optaron por rechazarla.
En cambio, han canalizado sus recursos a su gregario hijo de nueve años, destinando dos quintas partes de su ingreso anual de 20,000 renminbi, equivalentes a casi 3,000 dólares, para enviarlo a una escuela privada.
"Tengo que crearle buenas circunstancias", dice Wang, una mujer de 33 años cuya casa poco amueblada es calentada por una estufa a leña. "¿Cómo serÃan nuestras circunstancias de vida si tuviera otro hijo?", cuestiona.
El razonamiento de Wang subraya un argumento vociferado con creciente insistencia por los demógrafos que quieren que China abandone sus restricciones de hijo único: al igual que la pareja de Yicheng, sostienen, la mayorÃa de los chinos de cualquier forma solo quiere tener un hijo.
Y tal vez lo más importante, los economistas afirman que la baja tasa de natalidad de China, que alguna vez fuera una ventaja económica, ahora está destinada a cortar el crecimiento económico de la nación.
El auge de China ha dependido parcialmente de un enorme aumento repentino en el número de trabajadores como porcentaje de la población. Este incremento ha creado una fuerza laboral barata y productiva para sus fábricas, minas y equipos de construcción.
Actualmente, el tamaño de la fuerza laboral se está nivelando. Los demógrafos dicen que empezará a achicarse en los siguientes cinco años, aunque al principio será lentamente.
Mientras tanto, las filas de ancianos se están engrosando tan rápido que las proyecciones muestran que para 2040 la edad media de los chinos será más alta que la de los estadounidenses, pero los chinos solo disfrutarán de un tercio del ingreso per cápita, ajustado al costo de vida. Los expertos afirman que eso convertirá a China en el primer paÃs que se hace viejo antes de ser completamente desarrollado.
"Hay tremendas crisis demográficas inminentes, inusitadas en la demografÃa china", dijo en entrevista Wang Feng, director del Centro Tsinghua de PolÃticas Públicas, en PekÃn, una rama del Instituto Brookings, de Washington. "Muy pocos siguen defendiendo esta polÃtica", precisó.
Pero mientras se intensifican los llamados para soltar esta polÃtica, y conforme se incrementan los indicios oficiales del relajamiento de las restricciones, lo mismo ha pasado con las preocupaciones de que la cultura de hijo único esté tan engranada entre los chinos que las autoridades tal vez no puedan fomentar más nacimientos incluso si lo intentan.
Un creciente cuerpo de investigaciones sugiere que gran parte de la caÃda en la fertilidad china de las últimas tres décadas no es resultado de la polÃtica de hijo único ni de sus variadas permutaciones, sino de la tÃpica caÃda en la tasa de natalidad que ocurre al modernizarse las sociedades.
En 2009, fueron tantas las parejas elegibles de Shangai que decidieron no tener otro hijo que los trabajadores poblacionales empezaron a visitarlas en sus casas para intentar que cambiaran de opinión. Cai Yong, demógrafo de la Universidad de Carolina del Norte, dice que la tasa de fertilidad de Shangai y PekÃn se estima en 0.7 _menos de un hijo por pareja, y la mitad de la estimación de muchos demógrafos para la tasa nacional de maternidad.
Todo esto sugiere que tal vez no haya mucho que China pueda hacer para manipular el número de nacimientos. Pero pareciera que al acercarse la realidad de la reducción de la fuerza laboral, también se aproxima un relajamiento de las restricciones gubernamentales.
El Premier Wen Jiabao dijo en marzo a la legislatura nacional que China "mejorarÃa progresivamente la polÃtica estatal básica de planeación familiar". Fue la segunda vez desde octubre que el liderazgo chino indica un ajuste de polÃtica.
No hay reemplazo generacional
Según los demógrafos, el cambio más probable permitirÃa que las parejas de algunas provincias tengan dos hijos si el esposo o la esposa son hijos únicos. Actualmente, a la mayorÃa de las parejas urbanas se les permite tener otro hijo si ambos son hijos únicos. Tan sólo serÃa la última erosión a la Gran Muralla de la planeación familiar.
Desde la adopción de la polÃtica en 1980, las autoridades chinas han estado moldeando la que sigue siendo la iniciativa más atrevida para controlar el instinto de propagación. Por lo menos se han tallado 22 excepciones – algunas generales, otras tan oscuras que sólo las autoridades gubernamentales parecen conocerlas y solicitarlas.
No obstante, Wang, del Centro Tsinghua, formó parte de un grupo de demógrafos que analizó las varias excepciones y datos de las 450 prefecturas de China y calcula que 63% de las parejas chinas están limitadas a sólo tener un hijo.
Las autoridades gubernamentales afirman que la polÃtica ha evitado un total de 400 millones de nacimientos en 30 años. Pero Wang y Cai estiman que por lo menos 45% de estos nacimientos de cualquier forma nunca hubieran ocurrido, conforme las parejas limitan su tamaño naturalmente para adecuarse al cambiante paisaje económico.
Los demógrafos también afirman que China ha sobrestimado su tasa real de fertilidad para ayudar a justificar las restricciones de hijo único.
A principios de la década de 1990, la tasa de fertilidad de China cayó por debajo de lo que los demógrafos llaman nivel de reemplazo, equivalente al número necesario de nacimientos para que una generación se auto reemplace. Oficialmente, China estima que su tasa de fertilidad actual es de 1.8 niños por mujer. Pero Cai y otros demógrafos calculan que la tasa real es apenas de 1.5 niños.