Estados Unidos
Un alto general estadounidense dijo ayer que el jefe de los talibanes, el mulá Omar, prófugo desde 2001, deberÃa estar "preocupado" después de que las fuerzas estadounidenses mataran a Osama bin Laden, y predijo que su asesinato bajará la moral de la insurgencia afgana.
El general de división Richard Mills, que recientemente terminó una gira al mando de los infantes de marina en el sur de Afganistán, dijo que la audaz redada en la casa donde vivÃa Bin Laden en Abbottabad, Pakistán, demuestra que los estadounidenses "no abandonan" sus misiones.
"Una vez que estemos detrás tuyo, vamos a mantener nuestra atención puesta en ti hasta cumplir con nuestra misión", dijo a los periodistas.
"Si yo fuera el mulá Omar ciertamente estarÃa preocupado. Muestra que los estadounidenses están centrados", dijo el general.
Prófugo desde 2001
Omar presidió el régimen talibán en Kabul entre 1996 y 2001, y logró escapar cuando Estados Unidos invadió el paÃs a fines de 2001 para derrocar a los talibanes por sus vÃnculos con la red terrorista Al Qaida.
Se cree que la base de esa relación tiene sus raÃces en la antigua amistad de bin Laden con el lÃder del Talibán, el mulá Mohammed Omar, quien ahora podrÃa encontrar más aceptable romper con Al Qaida y negociar una solución a la guerra.
Mills dijo que la muerte de Bin Laden representa un golpe a la moral de los insurgentes que luchan contra el gobierno afgano, y a la vez dan un "tremendo" impulso a las tropas lideradas por la OTAN.
"Creo que tiene que tener un impacto psicológico en el liderazgo de la insurgencia que ha causado los problemas en Afganistán", dijo.
El general consideró también que la muerte de Bin Laden tiene un impacto táctico, y pone en peligro el apoyo financiero que los talibanes reciben de Al Qaida desde el vecino Pakistán.
Los discos duros y computadoras incautadas del lugar donde murió Bin Laden también ayudarán a las fuerzas estadounidenses a encontrar a aquellos que ayudan a los talibanes financieramente, agregó.
"Creo que esta es una oportunidad para que el Talibán ponga fin a sus relaciones con Al Qaida", dijo por su parte Waheed Muzhda, un analista con sede en Kabul y ex funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores bajo el régimen fundamentalista que fue derrocado a fines de 2001.