Estados Unidos
Rodeado por el bullicio de sus múltiples familias dentro de paredes altas que le daban refugio en una casa con una apariencia de prisión, Osama bin Laden trabajaba sin cesar en una computadora, dictando directrices a su imperio terrorista, disperso y atribulado.
Bin Laden instruÃa a los miembros de Al Qaida y sus afiliados: ataques que causaran un gran número de vÃctimas, pero en su mayorÃa fueron golpes de menor escala.
La información de espionaje más reciente incautada en el escondite de Bin Laden ofrece un cuadro complicado del fugitivo, por un lado comprometido profundamente en la violenta misión de su vida, pero por el otro algo cansado y distraÃdo.
En el interior del recinto en la ciudad paquistanà de Abotabad, el lÃder extremista se mantuvo ocupado en confabulaciones, ensayando y grabando mensajes de propaganda, y enviando mensajeros a cibercafés remotos para que mandaran desde allà sus correos electrónicos guardados en memorias flash.
Para los agentes de Estados Unidos, la información hallada en la casa de Bin Laden muestran que él estaba ocupado tratando de planear las operaciones de Al Qaida luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
A pesar de ello, Bin Laden estaba desconectado de su organización en tiempo real, sin teléfonos ni Internet en su escondite, y con sus seguidores bajo una cacerÃa constante. Parecieran faltar los elementos esenciales de una función de mando y control desde Abotabad. Y para un hombre que trabajaba desde su casa, parecÃa haber muchas distracciones.
Los comandos especiales de Estados Unidos que le dieron muerte a él, a un hijo adulto y a otras dos personas, el 2 de mayo, encontraron 23 menores de edad y nueve mujeres (inclusive tres de sus esposas) en la casa de tres pisos, semioculta detrás de paredes manchadas.