Honduras
Originario de los lagos africanos, a este versátil pez de agua caliente lo desplazaron muchos gobiernos de países pobres tropicales en todo el mundo en la segunda mitad del siglo XX para controlar hierbas y mosquitos en lagos y ríos.
En una cisterna o un estanque, unos cuantos peces producen proteínas alimenticias.
En retrospectiva, es dispersión mundial “quizá no haya sido la mejor idea”, comentó Aaron McNevin, un biólogo de la WWF que coordina el desarrollo de normas para las granjas de tilapia, porque “es una de las especies más invasivas conocidas y deshacerse de ella es muy difícil una vez que se estableció”.
Hoy, la tilapia silvestre ha sacado a especies nativas en lagos de todo el mundo por su reproducción y alimentación agresivas. Para los 1990, negocios vieron la oportunidad de cultivar a esta especie abundante, que tolera el hacinamiento y no necesita un costoso alimento a base de carne.
El año pasado se exportaron a Estados Unidos más de 24 millones de kilogramos de tilapia fresca, en su mayoría de Latinoamérica, así como 191 millones de kilogramos más congelada, tanto entera como en filetes, casi todos de China, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
Hay poca orientación para el consumidor estadounidenses cuando compra tilapia de China, Honduras o Ecuador. “Es una tarea tan complicada que los consumidores decidan qué comer, con la expansión tan rápida de la producción acuícola”, notó Peter Bridson, gerente de investigación acuícola del acuario de la bahía de Monterey, que produce la popular Seafood Watch, una guía independiente para el consumidor para que compre pescado sustentable.
Por el momento, Seafood Watch enlista la tilapia cultivada en Estados Unidos como “la mejor opción”, la latinoamericana como “una buena alternativa” y la de China, “debe evitarse”.
Contaminación
Sin embargo, lo que les preocupa a muchos biólogos es que el gran negocio del cultivo de tilapia pesará más que la prudencia, provocando la muerte de lagos y la extinción de especies.
McCrary pasó la última década estudiando cómo una pequeña y efímera granja de tilapias degradó al lago Apoyo en Nicaragua. “Una pequeña jaula fastidió al lago completo -¡el lago completo!”, dijo sobre la granja, que existió de 1995 a 2000. Los desechos de las jaulas contaminaron al ecosistema prístino, y escaparon algunas tilapias.
Desapareció una planta acuática llamada charra, un alimento importante para los peces, con lo que el lago quedó como páramo. Hoy se están recuperando lentamente algunas especies de plantas y peces, pero otras probablemente hayan desaparecido para siempre, dijo McCrary, quien trabaja en la fundación nicaragüense Fundeci.
Esa experiencia explica por qué Salvador Montenegro, el director del Centro para la Investigación de los Recursos Acuáticos de Nicaragua, pasó la última década luchando por cerrar la granja de tilapias Nicanor, mucho más grande, en un remoto rincón del lago Nicaragua.
Sin embargo, David Senna, el gerente de Nicanor, dijo que las jaulas de la compañía ocupan sólo una pequeña parte del lago, en una zona con aguas profundas y corrientes fuertes, suficientes para llevarse los desechos piscícolas; ha tomado muestras mensuales para probarlo. Aunque reconoció que al principio se escaparon algunas tilapias.