Estados Unidos
Un centenar de periodistas en la sala de audiencia, otras varias decenas apostados junto a cámaras y fotógrafos frente a la puerta del tribunal: el caso Strauss-Kahn batió el jueves un récord de prensa en Nueva York, algo nunca visto al menos desde el juicio por el asesinato de John Lennon en los '80.
En un paÃs donde la oferta informativa es inmensa y la prensa está en todas partes, las autoridades judiciales norteamericanas asistieron incrédulas el jueves desde temprano a una verdadera avalancha de periodistas, sobre todo de medios internacionales, en el Tribunal en lo Penal de Nueva York.
La sala destinada a la audiencia sobre el pedido de liberación bajo fianza del ex director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, acusado de intento de violación y agresión sexual, abrió a las 09:00 y se llenó de inmediato con reporteros, dejando apenas lugar libre para la mujer del polÃtico francés y su hija.
El vocero judicial del Estado de Nueva York, David Bookstaver, indicó que la presencia de periodistas en la audiencia fue la "más importante de los últimos 30 años" en el edificio situado en el sur de Manhattan.
"Hemos visto grandes casos locales, hemos visto grandes casos nacionales y éste es un caso internacional grande. Entonces hay prensa local, nacional y una tremenda presencia de la prensa internacional", afirmó Bookstaver.
Según el vocero, el juicio al asesino de John Lennon, Mark David Chapman, en los años 80 fue "la última cosa que se acerca a esto" en términos de presencia mediática en el tribunal.
Si la sala de audiencia estaba repleta, en la calle otras decenas de periodistas, unas 40 cámaras de televisión y numerosos fotógrafos esperaron durante horas detrás de la grilla metálica colocada por la policÃa frente a la puerta del tribunal.
En la vereda de enfrente, habÃa instaladas unas quince carpas con otras 20 cámaras para las salidas en directo para la televisión.
Rusia, Japón, Alemania, España, México, Colombia, Taiwán, Brasil: la nacionalidad de los periodistas era variada y resumÃa el interés mundial que despierta este caso que parece incluir todos los elementos que venden bien: sexo, poder, globalización, intriga y la ciudad más famosa del mundo como escenario.
En un momento de la tarde, la policÃa se vio forzada a abrir un corredor en la vereda para que la gente pudiera circular.
Y es que a los periodistas se sumaban cada vez más turistas y curiosos, que tras preguntar en algunos casos qué estaba pasando decidÃan quedarse un rato para observar el espectáculo.
"Ahora sà entiendo por qué uno puede pasarse la vida en Nueva York sin ir a ningún otro lado", dijo a la AFP Charles, un californiano de vacaciones en la Gran Manzana junto a su esposa, sorprendido.
Si Charles y su mujer solo se quedaron unos minutos, otros curiosos como François, un joven francés recién llegado a Nueva York para trabajar, se acercaban por segunda vez al lugar, tras haber estado ya el lunes en la primera audiencia.