Reino Unido
El presidente estadounidense Barack Obama negó ayer en Londres que la creciente influencia de potencias emergentes como China, India o Brasil acarree un inevitable "declive" de la influencia de Europa y Estados Unidos.
Destacando el crecimiento económico de países "como China, India y Brasil", Obama subrayó que se ha convertido "en una moda el preguntarse si el crecimiento de estos países se acompañará de un declive de la influencia estadounidense y europea en el mundo".
"Algunas veces, con este argumento se dice que estos países representan el futuro y que nuestro liderazgo ha acabado. Este argumento es erróneo", recalcó Obama en un discurso pronunciado ante las dos cámaras del Parlamento británico, reunidas de manera excepcional y por primera vez para un dirigente estadounidense.
Hasta ahora, solo habían tenido ese honor el expresidente francés Charles de Gaulle, el exmandatario sudafricano Nelson Mandela y el papa Benedicto XVI.
Según sus asesores, Obama tenía previsto, en esta oportunidad, pronunciar el discurso "faro" de su gira de seis días por Europa (Irlanda, Reino Unido, Francia y Polonia).
Este discurso procuraba tranquilizar a los europeos, que temen que Estados Unidos reoriente su acción diplomática, como consecuencia de la creciente influencia de los países emergentes, en particular en extremo Oriente.
Poco antes de pronunciarlo, durante una conferencia de prensa conjunta con el primer ministro británico David Cameron, Obama reconoció "los límites inherentes" a las operaciones en Libia, circunscritas a bombardeos aéreos.
"Cuando se excluye el recurso de envío de tropas, se sienten los límites inherentes a las operaciones aéreas", afirmó Obama. Pero "continuaremos estos bombardeos hasta que los ataques de Gadafi contra las poblaciones civiles cesen (...)".