Yemen
El presidente yemení Ali Abdalá Saleh, herido en el bombardeo del palacio presidencial en Saná, llegó este sábado por la noche a Riad para recibir atención médica y luego volver a Yemen, declaró a la AFP un responsable saudita bajo anonimato.
En Saná, una fuente del palacio presidencial confirmó su partida pero se negó a dar precisiones.
Según establece la Constitución yemení, el vicepresidente, Abdel Rabo Mansur Hadi, debe dirigir el país durante la ausencia del jefe de Estado.
"El presidente Saleh vino a Riad para recibir atención médica, pero volverá a Yemen", según el responsable saudita, quien afirmó que el jefe de Estado yemení no había dejado el poder.
El presidente yemení llegó en un avión médico saudita, mientras que un segundo avión transportaba a miembros de su familia, precisó la fuente.
Su hijo mayor Ahmad, comandante de la Guardia Republicana, una unidad de elite y a quien la oposición acusa de estar preparando la sucesión, se quedó en Yemen, agregó.
Saleh, de 69 años, fue llevado inmediatamente al hospital militar de la capital saudita.
A pesar de las manifestaciones populares contra el régimen de los últimos cuatro meses y de las presiones internacionales, Saleh se niega a abandonar el cargo que ocupa desde hace 33 años.
Se negó además a firmar un plan elaborado por las monarquías del Golfo, encabezadas por Arabia Saudita, para una transición pacífica del poder.
El presidente yemení resultó herido el viernes cuando fue bombardeado el palacio presidencial, en un ataque que las autoridades atribuyeron al jefe tribal Sadek al Ahmar y que dejó 11 muertos y 124 heridos, según una fuente gubernamental.
Según un responsable del régimen, Saleh sólo tiene "quemaduras y arañazos en la cara y en el pecho".
El primer ministro Alí Mujawar y otros cuatro dirigentes, heridos en el bombardeo al palacio presidencial, ya habían sido trasladados a Arabia Saudita para ser atendidos, según informó la agencia oficial yemení SABA.
Saleh acusó a los "hijos de Al Ahmar" de ser responsables del ataque, en referencia al jeque Sadek al Ahmar y sus seguidores de la influyente tribu de los Hashed, que se enfrentan violentamente con el ejército desde el 23 de mayo.
Como respuesta, las tropas leales a Saleh bombardearon el viernes la residencia del jeque Hamid al Ahmar, hermano de Sadek.
La Guardia Republicana también bombardeó las residencias de otros dos hermanos de Sadek al Ahmar y la del general disidente Ali Mohsen al Ahmar.
Este sábado un civil murió y varios otros quedaron heridos en tiroteos ocurridos en el barrio de Al Hasaba, al norte de Saná y feudo de los Hashed.
En declaraciones a la AFP, el jeque Hamid al Ahmar negó haber atacado el palacio presidencial y aseguró que Saleh era el instigador del ataque al palacio presidencial para provocar "una guerra civil".
Otra fuente cercana al jefe tribal aseguró que el rey Abdalá de Arabia Saudita podría dirigir una mediación entre ambos bandos, y que Al Ahmar podría aceptar un alto el fuego "pese a los ataques contínuos" de las fuerzas del régimen.
La oposición parlamentaria también estimó que se corre el riesgo de que haya una "guerra civil", y preconizó "la lucha pacífica y democrática".
Por la noche, en Taez, 270 km al suroeste de Saná, militares se enfrentaron con hombres armados que ocuparon varios edificios gubernamentales, entre ellos cuatro puestos policiales, indicaron testigos sin precisar el número de víctimas.
El comandante de la 33 División Blindada, el general Jebran Yahia al Hashedi, anunció su adhesión a la oposición por las presiones recibidas por sus superiores para enviar a sus hombres a reprimir las manifestaciones en Taez.
Rusia se mostró muy preocupada por la "terrible guerra civil" en Yemen e hizo un llamado a una solución negociada, coincidiendo con un llamamiento de la oposición yemení a la comunidad internacional para que "actúe con urgencia para salvar a Yemen y a su pueblo".