Estados Unidos
"¡Debería darte vergüenza!", fue el grito de guerra elegido por las empleadas de hotel de Nueva York, entre ellas muchas caribeñas, que se manifestaron ayer frente al tribunal en el que Dominique Strauss-Kahn se declaró no culpable de agresión sexual contra una de sus colegas.
La presencia de unas cien empleadas de hotel, la mayoría de ellas vestidas con sus uniformes de trabajo, fue la nota llamativa de la audiencia convocada por el caso del exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), que reunió a cientos de periodistas y duró apenas siete minutos.
Acompañadas por el presidente del sindicato de empleados hoteleros, Peter Ward, las mujeres se ubicaron junto a uno de los accesos al Tribunal en lo Penal de Nueva York y desde ahí aprovecharon para abuchear y gritar contra Strauss-Kahn cuando este bajó de un auto acompañado de su esposa Anne Sinclair.
"Estamos apoyando a una de nuestras compañeras que ha sido agredida, y estamos demostrando que no somos sirvientas, que somos buena gente y hacemos nuestro trabajo", explicó Joselyn Agresta, una dominicana de 43 años que trabaja en el Plaza Hotel y participó de la protesta.
"Por desgracia le pasó a ella, pero también nos puede pasar a cualquiera de nosotras, y no tiene que ver que el hotel no nos dé seguridad", agregó esta mujer.