Yemen
El alto al fuego, propuesto por el rey Abdalá de Arabia Saudita, fue negociado por el vicepresidente Abed Rabo Mansur Hadi, con el poderoso jefe tribal de los Hached, jeque Sadek Al Ahmar.
Desde el domingo, en una declaración común, BerlÃn, ParÃs, Londres, Madrid y Roma se apresuraron a llamar a los yemenÃes a "respetar la tregua iniciada por el rey de Arabia Saudita" para restablecer la paz en Yemen.
En la noche, y mientras se negociaba la tregua, dos hombres fueron abatidos después de atacar un retén en Saná instalado por soldados del general disidente Ali Mohsen al Ahmar y matar a tres personas, entre ellas un soldado.
Según una fuente militar, el ataque tuvo lugar cerca de la residencia del vicepresidente, quien asume el poder en ausencia de Saleh.
Además de estos incidentes, no se señaló ningún combate ayer en la capital, pero las rutas estaban cortadas por retenes militares o erigidos por partidarios del jeque Ahmar. En el barrio de Al Hasaba, donde se concentraron los combates, en torno a la casa del jeque Sadek al Ahmar, numerosos edificios públicos y viviendas quedaron destruidos.
En Taez, gran ciudad del suroeste y otro foco de la contestación al régimen de Saleh, en el poder desde hace 33 años, también reinó ayer la calma.
Las fuerzas de seguridad se retiraron de la ciudad y solo custodiaban el palacio presidencial. Los manifestantes, por su parte, restablecieron su sentada.
La tregua negociada por el vicepresidente yemenà pareció mantenerse ayer en Saná, mientras el cuestionado jefe del Estado Alà Abdalá Saleh, herido en un ataque contra el palacio presidencial, fue operado en Riad y, según los sauditas, prevé volver al paÃs en dos semanas.