Estados Unidos
Tres senadores demócratas en el Congreso estadounidense introdujeron ayer un nuevo proyecto de reforma migratoria integral, uno de los objetivos del presidente Barack Obama que se ha topado con la repetida hostilidad republicana.
La iniciativa patrocinada por los senadores Robert Menéndez, Patrick Leahy y Dick Durbin es prácticamente la misma que presentaron en septiembre de 2010 y que no llegó a ser debatida.
“Abogamos por una solución completa para acabar con lainmigración indocumentada y restablecer el Estado de Derecho”, aseguró en rueda de prensa Menéndez (Nueva Jersey).
Esta nueva Ley de Reforma Migratoria Integral propone una vez más que los cerca de 10.8 millones de indocumentados se registren, paguen multa y aprendan inglés y se pongan a la cola para ser regularizados.
Además prevé un refuerzo de la seguridad en la frontera, como exigen senadores republicanos, y una refundación completa del sistema de visas y permisos de trabajo temporales, como piden los empresarios.
“Necesitamos una visión integral que sea dura, justa y práctica”, pidió Durbin (Illinois).
De los 10.8 millones de inmigrantes que el gobierno calcula que viven sin papeles en regla en Estados Unidos, unos 8 millones tienen trabajo.
En noviembre pasado los demócratas perdieron la mayoría en la Cámara de Representantes, donde los republicanos protagonizan una ofensiva para endurecer la política migratoria.
Los representantes republicanos presentaron hace una semana una iniciativa para obligar a los empresarios a utilizar un registro federal de trabajadores extranjeros, denominado e-verify.
Sondeo
La mayoría de los estadounidenses cree que la inmigración es buena para su país, pero no quiere que aumente en estos momentos, según un sondeo de la firma Gallup divulgado ayer.
“Aunque los estadounidenses consideran que los niveles de inmigración deberían reducirse, el 59% aún cree que la inmigración es buena para el país en la actualidad”, explicó el sondeo. Esa opinión favorable se ha mantenido estable en la última década. En 2006, en plena bonanza económica, 67% de los estadounidenses tenía una buena opinión de la inmigración, el máximo registrado por Gallup en los últimos 10 años. Al mismo tiempo, 43% de los encuestados cree que la inmigración debería reducirse, y 35% que debería mantenerse.
Solamente 18% de los estadounidenses se muestra partidario de que lleguen más extranjeros para instalarse en el país.