Reino Unido
A medida que se complica el escándalo por espionaje telefónico y sobornos en Gran Bretaña, los dos principales jefes de la policía londinense renunciaron en menos de 24 horas y el primer ministro David Cameron convocó a una sesión de emergencia del Parlamento.
Primero dimitió el jefe de Scotland Yard, Paul Stephenson, y el vicecomisionado John Yates hizo lo propio ayer.
Bajo el argumento de que no creía que hubiera pruebas nuevas, Yates decidió hace dos años que no se reabriera la investigación sobre escuchas telefónicas y sobornos a policías en los que estaban implicados periodistas de la prensa sensacionalista.
Los detectives reabrieron la investigación a principios de año y ahora afirman que tienen los nombres de 3,700 víctimas potenciales.
La secretaria del Interior, Theresa May, anunció ante legisladores que un cuerpo de policía examinará la posible corrupción policial.
Ambas renuncias complican los intentos de Cameron para contener la ebullición de un escándalo que lo ha puesto en un predicamento y ha causado pérdidas millonarias al imperio global de medios de difusión del magnate Rupert Murdoch.
Además, un delator del escándalo, el ex reportero de News of the World Sean Hoare, fue encontrado muerto en su domicilio pero la policía no considera que las circunstancias de su muerte sean sospechosas.