Siria
Las naciones árabes se unieron al coro de condena internacional hacia el régimen del presidente sirio Bashar al Asad, luego que Bahréin, Kuwait y Arabia Saudita retiraron a sus embajadores mientras tropas sirias atacaron nuevamente con artillería y ametralladoras una ciudad asediada.
La renovada violencia en la ciudad oriental de Deir el-Zour se produjo un día después de que al menos 42 personas murieron allí en una intensificada campaña del gobierno contra los manifestantes.
"Escuchamos explosiones y ahora hay cañoneos intermitentes", dijo un activista en la ciudad, hablando a condición de anonimato por temor a represalias. Dijo que las personas estaban demasiado aterrorizadas para llevar a los heridos a los hospitales, tratándoles en lugar de ellos en casas o en hospitales improvisados.
Los comités locales de coordinación, que ayudan a organizar las protestas, dijeron que los ataques de artillería y de ametralladoras se reanudaron en la madrugada de ayer.
La comunidad internacional ha condenado enérgicamente la represalia del gobierno, imponiendo sanciones y demandando un cese inmediato de los ataques.
En un indicio de la creciente indignación, los vecinos árabes de Siria se sumaron a las críticas, expresando su preocupación por una campaña de represión que se ha intensificado en el inicio del mes sagrado musulmán del Ramadán.
Dos países del Golfo Pérsico se sumaron a Arabia Saudita en la retirada de sus embajadores de Damasco. El canciller de Kuwait dijo a la agencia noticiosa estatal KUNA que el país iba a retirar a su enviado "para consultas". En tanto, el ministro de Relaciones exteriores de Bahréin, Jalid bin Ahmed Al Jalifa, anunció en su cuenta oficial de Twitter que el reino va a retirar a su embajador.