Estados Unidos
Un sencillo análisis de sangre con el que se puede saber el sexo de un bebé desde las siete semanas del embarazo tiene gran exactitud si se hace correctamente, según una investigación nueva.
Es un hallazgo que los expertos dicen probablemente lleve a su uso más generalizado entre padres inquietos por enfermedades vinculadas al género y los que solo tienen curiosidad, asà como los que consideran el paso más éticamente polémico de seleccionar el sexo de sus hijos.
El atractivo del examen, por el cual se analiza el ADN fetal que se encuentra en la sangre de la madre, es que se puede determinar el sexo semanas antes que otras opciones, como el ultrasonido, y no es invasivo, a diferencia de la amniocentesis y otros procedimientos que conllevan riesgos menores de aborto.
El estudio se publicó recientemente en Internet, en The Journal of the American Medical Associaciation.
Los consumidores pueden adquirir el análisis en cadenas de farmacias y en la red desde hace unos años, pero su uso se habÃa limitado, en parte porque no habÃa claridad en cuanto a su precisión. En efecto, una compañÃa, que garantizaba 99.9 por ciento de exactitud a las cinco semanas de embarazo, se declaró en bancarrota debido a las demandas de veintenas de mujeres cuyas pruebas mostraron el sexo opuesto del bebé que tuvieron.
Médicos en Europa ahora usan rutinariamente las pruebas para ayudar a futuros padres, cuya descendencia tiene riesgo de padecer trastornos relacionados con el género, a determinar si necesitan exámenes genéticos invasivos y costosos.
Por ejemplo, la distrofia muscular de Duchenne afecta a los varones, pero si el feto no es del sexo en riesgo, dichas pruebas son innecesarias.
Por lo general, los doctores en Estados Unidos no piden esos exámenes porque no están regulados y los laboratorios médicos todavÃa no están certificados federalmente para usarlos. Ese y otros aspectos del panorama del embarazo podrÃan cambiar como resultado del nuevo estudio.
El estudio de la revista analiza páginas y páginas de investigación sobre las pruebas de ADN fetal –57 estudios sobre unos 6,500 embarazos– y encontró que las que se realizan cuidadosamente podrÃan determinar el sexo con una precisión que va de 95 por ciento a las siete semanas a 99 por ciento a las 20 semanas. El estudio "tiene implicaciones de amplio alcance", señaló la doctora Louise Wilkins Haug, directora de medicina materno fetal y genética reproductiva del Brigham and Women’s Hospital en Boston, quien no participó en la investigación.
"Las personas necesitan ser cuidadosas" al asegurarse que las compañÃas utilicen rigurosos procedimientos de laboratorio y sustenten dichos de precisión con datos, agregó.
Una preocupación potencial es que las mujeres podrÃan abortar fetos de un sexo no deseado. De hecho, varias empresas no venden las pruebas en China o India, donde se aprecian más a los niños que a las niñas, y ha habido abortos de fetos femeninos. Aunque la selección del sexo no se considera un motivo generalizado en Estados Unidos, las compañÃas dicen que ocasionalmente clientes han manifestado interés, y se les ha negado la prueba.
Un estudio reciente publicado en la revista Prenatal Diagnosis, encontró que en algunos grupos asiático-estadounidenses, nacen más niños que niñas en proporciones que "indican convincentemente que hay selección prenatal del sexo", dijeron los autores.
Al menos una compañÃa, Consumer Genetics, que vende la prueba Pink or Blue, solicita a los clientes que firmen un documento judicial en el que dicen que no usarán la prueba con ese propósito.
"No queremos que se use esta tecnologÃa como método de selección de género", dijo el vicepresidente ejecutivo Terry Carmichael. Los exámenes para conocer el sexo son parte de una nueva frontera en los exámenes de ADN fetal, los cuales se pueden utilizar para determinar paternidad y tipo sanguÃneo, y se usan para desarrollar pruebas de detección de enfermedades genéticas, como el sÃndrome de Down. El nuevo estudio encontró que para ser confiables, las pruebas para conocer el sexo se tienen que aplicar al menos a las siete semanas de embarazo.
La mayorÃa de las que son altamente precisas se realizan con sangre de la madre y no con orina. Para los exámenes de sangre, las mujeres se pinchan un dedo y envÃan la muestra a los laboratorios.