Honduras
El conflicto aquí se remonta a comienzos de los años 90, cuando acaudalados terratenientes compraron plantaciones de cooperativas agrícolas.
Grupos de trabajadores agrícolas argumentan que estas compras fueron ilegales porque integrantes de las cooperativas fueron engañados por sus líderes o firmaron tratos que no entendían.
El mayor dueño de tierras en la región es la Corporación Dinant, perteneciente a Miguel Facussé, el octogenario patriarca de una del puñado de las familias que controlan buena parte de la economía hondureña.
La compañía posee aproximadamente un quinto de toda la tierra agrícola en Bajo Aguán, más de 9,000 hectáreas de plantaciones bien cuidadas que suministran aceite para exportación y para sus negocios de botanas, margarina y aceite de cocina.
Adquirió la tierra legalmente, aseguró el tesorero de la empresa, Roger Pineda. “El país necesita una reforma agraria’’, dijo Pineda.
“Demasiada gente carece de tierra. Pero, no en las tierras que ya están bajo producción. Puede ser algo como, ‘Me gusta tu automóvil, y entonces lo tomo’”.
Apenas unos cuantos días antes de que fuera expulsado en junio de 2009, el expresidente Manuel Zelaya intervino en las discusiones, firmando un acuerdo para comenzar pláticas sobre una redistribución de la tierra.
En diciembre de ese año, trabajadores agrícolas llevaron a cabo invasiones de tierras coordinadas para presionar a Lobo mientras se preparaba para asumir el cargo.
Las ocupaciones le costaron 20 millones de dólares a Dinant en ingresos perdidos el año pasado, destacó Pineda. Aunado a esto, la presión de grupos por los derechos humanos previamente en el año llevó a un banco alemán de inversiones, DEG, a retirar un préstamo, dijo.