Bolivia
Pobladores amazónicos liberaron a 300 indígenas que la Policía pretendía regresar a la fuerza a sus comunidades tras haber allanado su campamento la víspera, en una acción que ha generado indignación contra el gobierno en todo el país y que llevó a la renuncia de la ministra de Defensa.
En la amazónica localidad de Rurrenabaque (unos 320 km al norte de La Paz), pobladores tomaron el aeródromo local y bloquearon la pista de aterrizaje con troncos y llantas encendidas para evitar las operaciones para trasladar a los indígenas a sus regiones de origen, según dijo el alcalde de esa población, Yerko Núñez.
Más de 1,000 indígenas que marchaban a La Paz desde hace más de un mes para evitar la construcción de una carretera a través de una reserva natural, fueron reprimidos por la Policía, que entró en su campamento a las afueras del poblado de Yucumo para detenerlos, subirlos en buses y camiones y dispersarlos.
Decenas de ellos lograron escapar al control policial y se internaron en el monte y recién ayer salían de nuevo a la carretera, como comprobó la AFP. Unos 200 de ellos recibieron refugio de la población en San Borja en medio de un ambiente de confusión.
"Estamos encontrando más indígenas en diferentes lugares alrededor de San Borja y más allá, hemos encontrado cuatro niños sin sus padres", dijo a la AFP María Inés Seda, vecina del lugar, voluntaria para ayudar a los nativos.
Sin embargo, Valeria, la hija de 9 años de Jenny Eutando, indígena del pueblo sirionó, sigue sin aparecer desde el domingo cuando una acción de la policía boliviana dispersó por la fuerza la marcha de nativos amazónicos. Marco Hurtado Rocha, uno de los dirigentes de la marcha, dijo por su parte: "Esperamos que todos nuestros hermanos indígenas sean liberados, porque aquí no se acaba la marcha, volveremos a marchar".