Brasil
Más de 3,000 policÃas y soldados respaldados por vehÃculos blindados y helicópteros militares irrumpieron en las primeras horas de ayer en la favela más grande de RÃo de Janeiro y tomaron rápidamente el control de un barrio dominado durante décadas por una pandilla armada.
Fue la operación más vasta hasta ahora en los esfuerzos del gobierno para aumentar la seguridad antes de que RÃo de Janeiro sea la sede de partidos de la Copa del Mundo de fútbol en 2014 y los Juegos OlÃmpicos en 2016. Las autoridades están contando con que esos acontecimientos resalten el ascenso de Brasil como potencia económica, polÃtica y cultural en el mundo.
"Estamos recuperando este territorio para los 100,000 ciudadanos de Rocinha, que necesitan la paz", dijo Sergio Cabral, gobernador del estado de RÃo de Janeiro.
No se hizo un solo disparo durante la operación en Rocinha. Las unidades de élite de la PolicÃa se abrieron paso entre los caminos sinuosos y empinados mientras los helicópteros Huey negros vigilaban la zona, recorriendo la ladera y volando a baja altura. Los habitantes se asomaban por las ventanas de sus casas observando a los agentes de seguridad y a los periodistas.
"Digan al mundo que no todos somos narcotraficantes. Somos gente trabajadora y ahora vienen a liberarnos", gritó un hombre mientras la PolicÃa y los reporteros avanzaban.
La acción en Rocinha es parte de una campaña para expulsar a las pandillas de narcotraficantes de las favelas de la ciudad, donde esos grupos a menudo dominan sin obstáculos. La ciudad de RÃo de Janeiro tiene más de 1,000 favelas, en las que vive aproximadamente una tercera parte de sus seis millones de habitantes.