Honduras
El pasado lunes, cuando Juana Rodas y su esposo José Martínez emprendieron camino rumbo a la ciudad, traían la esperanza de ser atendidos por un médico en el hospital Escuela.
Seis horas de camino a pie les condujeron desde su aldea Moloaca hasta el municipio de Lepaterique, sitio donde pasaron la primera noche del viaje.
En el trayecto, la anciana estuvo a punto de desmayarse, por lo que descansaba a cada momento. Las aguas desbordadas de una quebrada, que estuvieron a punto de arrastrarlos, tampoco los hicieron arrepentirse de buscar ayuda médica.
Dos días después de salir de su hogar, a las siete de la mañana, estaban frente a la puerta de la consulta externa del principal centro asistencial.
Afectados
A su alrededor se fueron sumando otros pacientes, unos 25 en total, en su mayoría de la tercera edad, los mismos que después de cuatro horas de esperar se preguntaban si llegaría algún médico para atenderlos.
El matrimonio Rodas Martínez mostraba mayor angustia, pues un mes atrás había retornado a su casa sin el medicamento que necesita doña Juana para vivir, ya que padece de problemas en el corazón.
“No sé qué vamos hacer, mi esposa está muy mal y no puedo pagar una consulta en otro lugar y ahora nos dicen que las enfermeras y los médicos están en huelga”, dijo Martínez, mientras su esposa aseguraba sentirse mal.
A las 11:00 de la mañana llegó una persona a informarles que les atenderían hasta en horas de la tarde, situación que agudizó la preocupación de los pacientes, en especial de los dos ancianos, ya que no tenían dinero para permanecer más tiempo en la ciudad.
Abandono de salas
El caso de Juana y José no lo llegaron a conocer las autoridades de Salud.
Las enfermeras auxiliares tampoco pudieron atenderlos, pues permanecían en paro, es decir que abandonaron las diferentes salas de consulta externa donde se atiende a unos 300 pacientes a diario.
Las gremialistas permanecían en las gradas del hospital Materno Infantil, luego de decidir abandonar la mesa de negociación porque las autoridades sanitarias no se hicieron presentes en la última convocatoria.
“Nos han obligado a abandonar las salas, solo mantenemos presencia en las áreas críticas del hospital, las autoridades nos ven de menos”, dijo Vilma Poso, presidenta de la seccional del hospital Escuela.
Plazo
El abandono de los hospitales es a nivel nacional. En el principal centro asistencial son 900 enfermeras las que decidieron suspender labores. A nivel nacional son seis mil.
Las féminas demandan reajuste salarial y reclasificación de puestos, compromisos que las autoridades de Salud aseguran no poder cumplir ante la falta de presupuesto, situación que les condujo a nombrar una comisión para dialogar de forma directa con las autoridades de Finanzas.
El plazo que se les había presentado para resolverles el problema venció la semana anterior, por lo que las enfermeras decidieron regresar a las asambleas informativas.
La carga laboral ha quedado en los enfermeros de la escuela Técnica y los miembros del ejército, quienes a diario llegan para apoyar en el traslado de pacientes a las salas y retiro de ropa de las camillas, así como para ayudar en el aseo de pacientes.