Honduras
La represa hidroeléctrica El Cajón sigue recibiendo una cantidad de agua considerable, lo cual ha impedido que se suspendan las descargas que iniciaron el sábado.
Personal técnico que monitorea el nivel del embalse, informó que si las compuertas se cierran, sería peligroso que alcanzara el nivel crítico de 290 metros sobre el nivel del mar.
El cierre de las dos ventanas de alivio se habían programado para el domingo a las seis de la tarde.
Ayer a las cuatro de la tarde la represa tenía una medida de 288.05 metros.
Cuando se inició la descarga el nivel era de 288.70, por lo que prácticamente sigue manteniendo ese nivel.
Unos 700 metros cúbicos de agua por segundo son los que continúan ingresando a la represa, mientras se descargan de 300 a 350 metros cúbicos por segundo, informaron en el control de monitoreo.
El presidente Manuel Zelaya Rosales, dijo ayer que se analizará cuándo se suspenderían las salidas del líquido pues todo depende de las condiciones meteorológicas.
En clara alusión al vicepresidente Elvin Santos, que se pronunció en contra de las descargas, Zelaya dijo que eran “analfabetas” los que proponían no hacer descargas. El gobernante indicó que antes de decidir que se abrieran las compuertas, se asesoró bien con los técnicos y especialistas de la ENEE.
Zelaya reiteró una y otra vez que había “analfabetas”, incluso dentro del mismo gobierno, que por razones políticas querían que se hiciera otra cosa, sin embargo, nunca mencionó por su nombre a Santos.
El jefe de operaciones de la represa Francisco Morazán, Manuel Palma, dijo que mientras siga lloviendo e ingresando mucha agua a la represa las compuertas deben seguir semi abiertas.
Lo que ha beneficiado al Valle de Sula, es que ha bajado el caudal del río Ulúa, debido a la baja de las lluvias en el occidente.
“Nos alegra saber que esta medida no está causando daño a nadie”, expresó Palma.
El comisionado de Copeco, Marcos Burgos, incitó a los miles de evacuados de las comunidades que podrían resultar afectadas por las descargas a permanecer en los refugios hasta asegurarse que el agua de la represa no cause impacto en las zonas que habitan.
El mal tiempo pronosticado para el resto de la semana, donde se prevén fuertes lluvias, mantiene en suspenso la medida.
Crisis al desnudo
En la medida que los niveles del río bajan, la crisis en el sector agrícola queda al desnudo.
En Pimienta, Cortés, don Juan Salmerón pagaba 500 lempiras de alquiler de tierra para la siembra de maíz.
Con la cosecha de cada tres meses sostenía a su familia, ahora que sus cultivos quedaron bajo el agua no sabe cómo llevará el pan a la mesa de su hogar.
El campesino tiene 41 años y desde que tiene uso de razón no se ha dedicado a otra cosa que a trabajar la tierra.
“No tenemos idea qué haremos, nos gusta trabajar la tierra y llevamos toda una vida dedicados a esta labor”, expresó don Juan.
Como él cientos de campesinos han quedado de brazos cruzados esperando que las aguas que dañaron sus tierras bajen.
Sólo en Pimienta hay 313 familias campesinas que perdieron sus cultivos de plátano, maíz y hortalizas.
“Estamos esperando que se seque la tierra, talvez de aquí a diciembre ya tenemos trabajo.
Por ahora sólo nos queda quitar dinero prestado para comprar comida”, comentó Ángel Méndez, quien perdió dos manzanas de plátano y hortalizas.
Potrerillos
Los pobladores de Potrerillos también están sufriendo con esta situación.
“Perdí una manzana de maíz, no pude sacar la cosecha”, dijo Fernando Maldonado.
En este municipio los campesinos han formado sociedades, entre ellas está Brisas de Comayagua, compuesta por 16 campesinos que perdieron 35 manzanas de plátano y maíz.
Según el reporte de Copeco, en el país se perdieron 100,252 manzanas de cultivos.